domingo, 18 de febrero de 2018

A su estimado Amancio

De guarisnais

José Picado Carballeira, 7 de febrero de 2018

 

El alcalde-representante del pueblo de Ferrol, Jorge Suárez, le ha escrito una carta a su estimado Amancio. Se refiere a AmancioOrtega Gaona, accionista mayoritario del grupo Inditex, propietario de la marca Zara, entre otras. La carta del alcalde Suárez tiene como principal objetivo solicitar una entrevista a su estimado Amancio, en la que intentará conseguir que reconsidere la decisión de cerrar la tienda Zara del centro de Ferrol. El alcalde Suárez ha oído el rumor de que la marca Zara desaparecerá del barrio de la Magdalena, lo que será un durísimo golpe y una pérdida irremediable para la ciudad, y por ello intentará que su estimado Amancio haga el mismo esfuerzo que hacen otros comerciantes ferrolanos, “ahora que la ciudad empieza a recuperar el pulso”, dice. Le recuerda en la misiva, a su estimado Amancio, que Zara apostó por Ferrol al principio de su carrera, e incluso que posee el edificio del que fuera hotel Ideal Room, por si se había despistado, en el que puede reinstalarse y hacer una tienda bandera (flagship) como está haciendo en otras ciudades. Esto está muy bien explicado en la carta del alcalde Suárez a su estimado Amancio, por aquello de que ahora es propietario de varios miles de tiendas en medio mundo y no se le vaya a olvidar dónde está Ferrol. Pero en su carta el alcalde Suárez va mucho más allá del propio interés acerca de la tienda de Zara. El alcalde Suárezapela a los sentimientos y emociones de su estimado Amancio y le recuerda su compromiso con la recuperación del patrimonio cultural y arquitectónico, su respeto a las generaciones de ferrolanos a los que ha vendido su ropa y al estímulo que supone para el conjunto del comercio ver que el grupo Inditex continúa apostando por la ciudad naval. El alcalde Suárez, además, demuestra en su carta que se sitúa por encima de su apuesta por lo público y está dispuesto a reconocer que las empresasprivadas a veces se muestran necesarias en las sociedades modernas. Es más, entre líneas parece leerse en la carta que el alcalde Suárez se muestra dispuesto a aparcar lasconvicciones propias de su grupo político (Ferrol en Común, Podemos, Partido Comunista, Izquierda Unida, grupos anticapitalistas y resto de confluencias) para compartir el éxito de uno de los grandes exponentes del espíritu capitalista: un modelo empresarial de éxito desarrollado a partir de talleres de confección de batas guateadas que transformó a su estimado Amancio en uno de los hombres más ricos del mundo. Quien esto escribe no sabe si la carta ya la ha leído su estimado Amancio. Lo que sí intuye es que la carta del alcalde Suárez pasará a la historia de la correspondencia político-empresarial. Essorprendente.

Las casas de los escritores

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 18 de febrero de 2018

Las casas en las que nacieron, vivieron o escribieron, nos ayudan a entender mejor las obras de los grandes escritores. Los espacios en los que transcurrió su vida, los pueblos o ciudades que pasearon y las personas con las que hablaron, tienen gran valor para comprender su literatura. Por eso, generalmente, esas casas suelen conservarse, musealizarse como contenedores de las vivencias de esas figuras literarias. En Galicia hay muchas casas-museo de escritores, afortunadamente. Y un grupo notable de ellas están tratando de constituir una red de colaboración en la que compartir experiencias, proyectos y aprovechar recursos que puedan obtener de las administraciones públicas. En Celanova, noble y antigua villa ourensana, se encuentra la Casa dos Poetas, casa que fuera de Curros Enríquez. Allí participaron en un encuentro reciente los directores de las casas o fundaciones de Eduardo Pondal, Rosalía de Castro, Carlos Casares, Eduardo Blanco Amor, Carlos Velo, Camilo José Cela, Uxío Novoneyra, Manuel María, Otero Pedrayo y Vicente Risco, además de la Fundación Ínsua dos Poetas y la Casa de la Troya. Sin duda una extraordinaria representación de las casas y fundaciones ya activas de los escritores gallegos, aunque se eche en falta la presencia de las de Valle Inclán, de los hermanos Camba, la villa florentina de Wenceslao Fernández Flórez y la de doña Emilia Pardo Bazán. Seguro que pronto se sumarán, como también lo harán -en cuanto estén finalizadas-, las de Castelao y Álvaro Cunqueiro.

No me olvido de las dos casas museo de los escritores más relevantes nacidos en Ferrol. En la casa de Ricardo Carballo Calero varias corporaciones municipales hicieron diferentes inversiones con el resultado, bastante raquítico, de disponer del solar de la finca, unas cuantas piedras de la fachada y la placa conmemorativa, lo único que se conserva en buen estado. Su biblioteca, manuscritos, archivos y el conjunto de su obra está en Santiago de Compostela, formando parte de la biblioteca del parlamento gallego. Otro tanto sucede con las cosas de Gonzalo Torrente Ballester. Sus libros, cámaras fotográficas, “tomavistas”, magnetófonos, máquinas de escribir, manuscritos y cientos de objetos personales se encuentran en una fundación en la Rúa do Vilar compostelana. Podía haberse instalado en cualquiera de las ciudades a las que tanto quiso Torrente Ballester, como Pontevedra o Salamanca, pero debía haberse hecho un espacio singular en la que fue su cuna y en la que quiso ser enterrado. Ferrol no supo retener el legado de sus escritores, ni siquiera de los que como don Gonzalo le enseñaron al mundo el intríngulis del alma y el idioma propio de su Villarreal de la Mar. 

domingo, 4 de febrero de 2018

El sonómetro municipal

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 4 de febrero de 2018

El ferrolano trae de fábrica un alma aficionada a medir. A medirlo todo, sea cual sea su esencia. Hay ferrolanos que siguen midiendo las calles en varas castellanas y la prosperidad de la villa en el número de tabernas o bocoys de vino. Algunos nostálgicos saben hacer las cuentas en reales mejor que en euros y miden el abolengo de los apellidos por el número de hijos en cada unidad familiar. Otros ferrolanos de quintas más recientes eran capaces de medir el tiempo escuchando la sirena de la Fenya o los cañonazos del Arsenal. Actualmente se han puesto de moda otras magnitudes dignas de ser medidas. Se calcula con gran exactitud cuántos quilos de basura quedan esparcidos por la ciudad después de cada botellón; cuántos minutos de más o cuántas averías y cancelaciones se sufren en los viajes en tren, o cuánto es el precio extra que le supone a un vecino vivir en un extremo de la autopista más rentable del mundo (para la empresa concesionaria). 

Todo esto se mide y se mide también el sonido. La contaminación acústica es un mal de las sociedades modernas, avanzadas. A los políticos municipales les ha parecido oportuno comprar un sonómetro de los buenos, homologado y todo eso, que costó un poco más de veinte mil euros. Hay que tener un sonómetro por aquello de que, si llegamos a convertirnos en una sociedad moderna que genera mucho ruido, podamos medirlo, habrán pensado los inquilinos de las casas consistoriales. Y el sonómetro ya está comprado y operativo, aunque parece ser que ahora falta la ordenanza que permita y regule su uso. Un despiste lo tiene cualquiera.

Con el sonómetro se podrán medir los decibelios que emiten las rondallas cantándole a las Pepitas. Y la energía de los integrantes de las bandas de música tocando las cornetas y tambores en las procesiones de semana santa. Pero también el ruido de los autobuses, de los martillos neumáticos y de las fiestas universitarias. Aunque el uso más acertado lo propuso el concejal Basterrechea: medir el exceso de decibelios en los plenos municipales. Estarán ustedes de acuerdo en que la idea es excelente. En el salón de plenos el fino instrumento medidor de ruidos alertaría a los señores concejales en cuanto levantaran demasiado la voz en sus interminables discusiones inútiles, debates repetitivos, descalificaciones gratuitas e insultos solapados, que producen el resultado de plenos sin acuerdos. Esto ya es sabido, habrá pensado Suso Basterrechea, pero ya que no hay acuerdos al menos que tampoco haya demasiado ruido. Y es que bien mirado al palacio municipal se le debería considerar como un lugar de ocio nocturno. Los plenos se hacen de noche y los concejales van a ellos a pasar un buen rato. 

domingo, 28 de enero de 2018

Gobernar lo urbano

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 28 de enero de 2018

El profesor Luis Caramés, Catedrático de Economía, vino a Ferrol a compartir los últimos avances sobre políticas locales y gobernanza. Lo hizo en el marco de las Conversas no Parador, ese a modo de tertulia que acaba de cumplir dos años en el que un invitado -experto en una materia- dialoga con un grupo de ferrolanos tomando un café (sirva de guarisnai). Entre otras aportaciones el profesor Caramés tuvo a bien regalarnos una nueva palabra, metropolización, tan nueva que a los académicos de la RAE todavía no les ha dado tiempo a incluirla en el diccionario. El mundo es un mundo cada vez más urbano y lo urbano necesita ser gestionado; la separación entre municipios no satisface las nuevas formas de implantarse en el territorio pero, al mismo tiempo, no han acabado de desarrollarse las áreas metropolitanas; la hegemonía de lo propio, de cada ayuntamiento, está muy arraigada en el ADN de los vecinos y los políticos, y otras afirmaciones de este tenor, fueron desgranadas por el profesor Caramés. Su sentencia más significativa fue que “la gobernanza requiere echar mano de los sistemas tradicionales y sumarles la aportación de la sociedad”. Es verdad que, cada vez más, las sociedades quieren compartir, conocer, participar, tener fijados de antemano cuáles son los objetivos y cómo es de transparente la gestión de los representantes políticos que los han de llevar a cabo. Sin embargo, aún reconociendo que el camino pasa por compartir servicios, mancomunarlos con los vecinos cercanos, continúa existiendo una fuerte carga emocional en la consideración de lo propio. Por eso, después de cuarenta años, en España no se han desarrollado eficazmente los entes supramunicipales (recogidos en la Constitución) que faciliten la mejor gestión de los recursos. Ni que decir tiene que Galicia, con tres universidades, tres aeropuertos, infinidad de puertos deportivos y decenas de centros de interpretación que nunca llegaron a funcionar, es un buen ejemplo de aquello de “la desunión no hace la fuerza”.

¿Qué pasa con Ferrol?, lanzó la pregunta al aire Luis Caramés, y todavía debe estar flotando en el salón con vistas al Arsenal. La sorpresa fue mayúscula porque esa era, precisamente, la cuestión sobre la que se esperaba su sabio dictamen. Nadie aportó una respuesta contundente, más allá de los comentarios habituales de que la ciudad naval estaba condicionada por el monocultivo industrial y el sector público, nunca hubo demasiada suerte con los gobiernos municipales, la iniciativa empresarial prefirió instalarse en otros lugares menos reivindicativos, etcétera. 

Mientras tanto la ciudad se sigue vaciando de contenidos y de vecinos. La buena gobernanza, de seguir así, dejará de ser una necesidad.

domingo, 21 de enero de 2018

Días tristes

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 21 enero 2018

Estamos en enero, es invierno, hay poca luz. El ocaso se produce a las seis de la tarde, hace frío, llueve a menudo (¡por fin!) y no apetece demasiado hacer vida fuera de casa. Los meses de enero y febrero son meses difíciles para el turismo. Baja el consumo, hay menos actividad comercial, hotelera y hostelera. Y arranca el año, con expectativas y propósitos que generalmente se desvanecen en poco tiempo. Poco a poco se consolida en nuestra memoria el balance del año finalizado.

Hace unos años la agencia de viajes Sky Travel, ya desaparecida, le encargó al creativo Cliff Arnall el diseño de una campaña publicitaria para fomentar los viajes en estos meses de temporada baja. Deben potenciarse los viajes todo el año, no sólo en verano, pensaron astutamente estos británicos, como si fuesen los primeros en llegar a esa conclusión. Cliff Arnall se puso manos a la obra y trató de meter en una fórmula matemática valores como: finalizó la euforia de las navidades, los consumidores tienen los bolsillos vacíos, cada día se alejan más los buenos propósitos para el año que comienza, hay cierto cansancio emocional, se han ido los seres queridos a otras ciudades o países, la cuesta de enero es cada vez más pendiente, etc…Llegó al resultado -nada científico, obviamente- de que el tercer lunes de enero, ese que acabamos de pasar, es el día más triste y deprimente del año. Los británicos lo llaman blue monday y nosotros lunes triste. El resto ya lo saben. Se ha repetido el término indefinidamente en las redes sociales, los medios de comunicación han sacado en sus páginas a expertos con recetas para combatir la tristeza y el fenómeno se ha hecho más viral que el propio virus de la gripe.

Pero no se preocupen ustedes. A la ciudad naval no llega el desánimo, si se  hace caso a las declaraciones de los gobernantes municipales. Este año va a ser el del cambio radical, dicen. A la tercera va la vencida, o algo así. Habrá presupuestos, inversiones y obras. Habrá proyectos a tutiplén financiados por la Xunta y Europa. Habrá continuidad en el modelo de gestión que ha permitido al alcalde Suárez autocalificarse con un notable. Ferrol será una ciudad alegre, próspera y feliz en 2019, cuando llegue el momento de unas nuevas elecciones municipales. En Ferrol, sentencian los políticos del gobierno, de blue monday nada de nada. Y que no vengan los tristes y deprimidos a aguar la fiesta. No hagan caso a aquellos que califican al gobierno de difunto y a los políticos de incompetentes, gestores ineficaces y sin proyecto de ciudad. O de viajeros que se divierten más en su mundo de confluencias que resolviendo problemas cotidianos. Abracen el nuevo eslogan: Ferrol, ciudad libre de tristeza. Y sonrían, por favor.


domingo, 14 de enero de 2018

Cuartel de Guardiamarinas

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 14 de enero de 2018

La tarjeta dice así: “Proyecto de Francisco Sabatini para Cuartel de Guardiamarinas. Ferrol, 10 de diciembre de 1791”. La maqueta, expuesta en el Museo Naval, muestra un edificio extraordinario, cuadrado, con un gran patio central porticado, muy similar al Cuartel de Dolores. Se levantó en la zona en la que hoy está el parque Reina Sofía. Allí se instalaría todo lo necesario para la formación de los futuros oficiales de la Armada, y se incluiría un Observatorio. Ustedes ya son conocedores de que esa fue la razón por la que a la iglesia de San Francisco no le permitieron construir sus torres campanario; imposibilitarían la observación astronómica, esencial para la navegación en alta mar fuera del alcance de la costa. En la misma tarjeta se dice que en el año 1796 se firmó una real orden de suspensión de la obra. Se desmanteló lo construido para aprovechar los materiales en otros lugares. En octubre de 1825 se suprimió la Compañía de Guardiamarinas de Ferrol.

En el año que acaba de finalizar se cumplió el 300 aniversario de la creación de la Real Compañía de Guardiamarinas. Fue en 1717, en Cádiz. Desde entonces, la formación de los oficiales de la Armada se realizó en diferentes sedes y escuelas, incluyendo la formación a flote. Ferrol tuvo, como sede de un Departamento Marítimo, un papel muy destacado en materia educativa. De 1776 a 1825 se formaron los guardiamarinas en Ferrol, Cartagena y Cádiz. De 1871 a 1907 estuvo operativa en Ferrol la Escuela Naval Flotante, a bordo de la fragata Asturias. Y no será hasta 1943 que se inaugure la Escuela Naval Militar de Marín, gracias a una decisión tomada en 1938. Por primera vez -en siglos- se decidió asignar la formación de los oficiales de la Armada a una ciudad que no era una de las tres capitanías de las zonas marítimas ni Madrid.

Ferrol presenta una amplísima hoja de servicios como ciudad volcada con la educación, a todos los niveles. Sede de academias de primeras letras y de latinidad, de escuelas de artes y oficios, de formación profesional para aprendices de los astilleros. Sede, como no, de las mejores escuelas para formar maquinistas y navegantes, en sus Escuelas de Máquinas y Maniobra transformadas ahora en la Esengra y la Antonio Escaño. Sede, privilegiada, de un campus universitario con especializaciones no sólo en Ingeniería Industrial sino también Naval y Oceánica. Y sede de un Arsenal y una Estación Naval en pleno funcionamiento. Ferrol, fiel a su esencia, presenta una vez más sus mejores credenciales para acoger nuevamente la formación de guardiamarinas. Más pronto que tarde se impondrán las razones logísticas, económicas y operativas en el Ministerio de Defensa. Ojalá sea pronto. 

domingo, 7 de enero de 2018

Cronista oficial

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 7 de enero de 2018

Ferrol cumple quince años sin cronista oficial. Desde el 6 de enero de 2003, fecha del fallecimiento de Mario Couceiro, la ciudad naval no tiene quien le escriba... una crónica. Una crónica oficial, quiero decir, firmada y rubricada por una figura nombrada por el pleno municipal. Ferrol, ciudad de larga y profunda tradición de cabeceras periodísticas y cuna de grandes escritores, literatos, historiadores y cronistas, dispone de un amplísimo batallón de plumas dispuestas a transcribir los entresijos de la vida local. Pero no tiene cronista oficial. Oiga, ¿y es necesario tener un cronista oficial?, seguro que se preguntarán una buena parte de los vecinos. Oiga, ¿y por qué Ferrol no mantiene la sana costumbre de tener un cronista oficial?, tal vez se pregunte la otra parte. La respuesta, cualquier respuesta, no la busquen en el palacio municipal. Allí no estará.

Es probable que por los pasillos del castillo de los pirulitos se haya perpetuado la creencia de aquellos alcaldes y concejales que piensan que tener un cronista oficial es una antigualla. Vivimos en el mundo virtual, de las comunicaciones a través del correo electrónico, las páginas web y las redes sociales. Donde esté un buen tuit que se quite una crónica oficial. Ferrol, argumentarán, es una ciudad inteligente, smart y debe estar a la última en estas tecnologías. También es posible pensar que otro grupo de alcaldes y concejales crea, en su fuero interno, que lo mejor es continuar sin cronista oficial; total, para lo que tendría que escribir en sus crónicas, mejor no escribir nada.

Las dos ciudades más importantes de Galicia procedieron, recientemente, a nombrar a sus nuevos cronistas oficiales. La Coruña y Vigo continúan con esta tradición y han potenciado los estudios y la publicación de trabajos sobre lo local a través de sus propios institutos: el Instituto José Cornide de Estudios Coruñeses y el Instituto de Estudios Vigueses. Villas nobles y cercanas, a las que nos unen siglos de historia y hermandad como Betanzos y Mondoñedo (por citar algunas) mantienen con orgullo la figura del cronista oficial. Y cientos de villas, pueblos y ciudades de toda España.

Los escasos meses que quedan de legislatura no serán propicios para que Ferrol vuelva a tener un cronista oficial. No habrá nadie que represente a la ciudad en la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales, que exponga ponencias en sus congresos o publique en sus revistas. No habrá crónicas ni estudios oficiales. La vida de la ciudad habrá que interpretarla a través de los chascarrillos en tuiter. Menos mal que todavía contamos con la prensa local y el saber hacer de tantos escritores ferrolanos.