domingo, 15 de octubre de 2017

Compostela

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 15 de octubre de 2017

Faustino Santalices, aquel sabio músico y gaiteiro, recuperó en los años 50 el romance de Don Gaiferos de Mormaltán. Lo interpretaba con su zanfona, instrumento mítico y mágico que, especialmente en las calles compostelanas, nos hace viajar mil años en el tiempo. La primera estrofa dice así: “I donde vai aquil romeiro / meu romeiro a donde irá / camino de Compostela / non sei se ali chegará”. El romance se cantaba a mediados del siglo XII, época en la que peregrinar a Compostela era tanto como iniciar un camino en el que se ponía en riesgo la vida: pestes, escasa y mala alimentación, asaltadores, ausencia de higiene. 

Hoy llegar a Compostela, al Campus Stellae del fin de la tierra, es muy sencillo. Casi todos los caminos están en muy buenas condiciones si el viaje se quiere hacer andando. En los tramos gallegos se avanzó notablemente en el acondicionamiento de los caminos francés, del norte y primitivo, todos ellos amparados por la Unesco. Se están preparando para su reconocimiento los caminos portugués y de invierno, ese que cruza la Ribeira Sacra. El más rezagado, ya es mala fortuna, es el camino inglés, en su doble salida de Ferrol y La Coruña. Problemas con el trazado en varios ayuntamientos, cruces en polígonos industriales, mala señalización, falta de albergues, guías y publicaciones incompletas o de muy baja calidad… ¡qué les voy a contar a ustedes!

La corporación ferrolana debiera hacer el camino inglés. Al menos los últimos metros. Llegados a Compostela los representantes políticos podrían acercarse a la plaza de Platerías, contemplar el reloj de la Berenguela y sincronizarse con la hora de Europa. Muy calladitos tal vez escucharían el sonido de la maquinaria construida por el ferrolano Andrés Antelo en 1831, infalible desde entonces. Y la voz de Torrente Ballester, desde la fundación que acoge su literatura y sus cachivaches a unos pocos pasos en la rúa do Vilar: “Compostela se hace en torno a la campana. La campana lo hace todo día a día, siglo a siglo, sin más que dar las horas. Y la niebla es el caos de donde la campana va sacando las horas”.

El reloj de la Berenguela marcará las horas empujado por la máquina fabricada en la maestranza ferrolana. Al llegar al 2021 se encenderá la luz en lo más alto de la torre para alumbrar el siguiente año Xacobeo. Al gobierno ferrolano le quedan pocos años, visto el ritmo al que acometen sus quehaceres, para tener el albergue preparado y el tramo de salida del camino inglés en buenas condiciones. Será bueno que los peregrinos se sientan acogidos y no tengan aquellas dudas del romance de don Gaiferos. Llegarán a Compostela y se acordarán del buen comienzo que tuvieron en el puerto de Curuxeiras. Así debiera ser. ¡Buen camino!

domingo, 8 de octubre de 2017

Alrededor del día

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 8 de octubre de 2017

Esta semana le otorgaron el premio Nobel de Medicina a los fisiólogos americanos Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young por el descubrimiento de los mecanismos biológicos que regulan los llamados ritmos circadianos. Esto de circadianos no es más que una derivación del latín que significa alrededor del día. Era conocida la existencia del reloj biológico que adapta nuestra fisiología a las distintas fases del día y la noche, produciendo cambios en el metabolismo, la temperatura corporal y los niveles hormonales, por citar sólo algunos. Lo que estos científicos descubrieron -y aislaron- es el gen que controla esos ritmos biológicos diarios. Le llamaron per (de período), y controla a una proteína (que también llamaron PER, con mayúsculas) que se acumula durante la noche y se degrada durante el día, oscilando en ciclos de 24 horas de forma sincronizada con las vueltas -rotación- que da la Tierra. Este mecanismo es el que permite comprender la regulación del sueño, la liberación de hormonas, el nivel de alerta, el comportamiento alimentario, determinados cambios de presión sanguínea, etc… Las personas que están sometidas a variaciones bruscas en sus turnos de trabajo, como guardias nocturnas que les obligan a permanecer despiertos, sabrán bien de qué estamos hablando.

Este hallazgo dará soporte científico, si no lo tenía ya, a la importancia de ajustar los horarios de actividad en las jornadas laborales, escolares o de ocio, al huso horario que corresponde a cada país según su posición en el planeta. Y aquí es dónde tropezamos. España adoptó en los años 40 el horario centroeuropeo, el mismo de Alemania, sustituyendo el que tenía -y al que debería volver- que es el de Inglaterra, Portugal o Canarias. Estamos, desde entonces, mal sincronizados con relación a los ritmos circadianos. Y eso lo notamos, especialmente, en el noroeste peninsular. 

Los ferrolanos, particularmente los de toda la vida y los de pura cepa, somos grandes expertos en esto de la marcha de los ritmos biológicos a lo largo del día. El vocabulario lo demuestra. Si tenemos que adoptar un ritmo rápido decimos que hay que ir a fume de carozo, a toda mecha, a uña de caballo o a todo filispín. Aunque nuestra especialidad es la contraria, mantener un ritmo bajo, que en ferrolano es andar con la berza, tener empanada, ser un poco pasmón, tener pachorra, estar aparrulado, estar acirolado o andar con la pardasca. Y es que da la impresión de que hay muchos vecinos que están con una especie de jet lag permanente, más dormidos que despiertos. Y no me refiero sólo a los inquilinos políticos del palacio municipal, que también. Tal vez por eso la mayoría de los relojes de la ciudad están parados y a nadie le importa. 

lunes, 2 de octubre de 2017

Las galerías diseñadas por Ucha Piñeiro

De guarisnais

Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 1 de octubre de 2017

 

El arquitecto Joaquín Fernández Madrid es el autor de uno de los estudios más completos sobre las galerías, entre las que tienen una importancia capital las ferrolanasSu obra, que dio forma a su tesis doctoral, fue publicada por la UDC en 1992 bajo el título “La galería en Galicia como elemento de la arquitectura del agua”. En arquitectura, nos dice Fernández Madrid, la ventana de guillotina (corredera vertical) se usaba ya en el siglo XVII en InglaterraLos navíos ingleses fueron también los primeros en cerrar sus balcones de popa con ventanales de vidrio, costumbre que un siglo más tarde llegó a España. En Ferrol se produjo un fuerte desarrollo de las galerías, primero en el barrio de la Magdalena y más tarde en otros barrios y villas cercanas. Reunía las condiciones adecuadas: era una ciudad volcada al mar y la navegación, con fuerte presencia de navíos de guerra de grandes dimensiones, los astilleros, fábricas y talleres estaban familiarizados con el uso de la ventana de guillotina, había abastecimiento abundante de vidrio planoprocedente de la fábrica real de San Ildefonsoy las condiciones climáticas incitaban al cierre de los balcones. A lo largo del siglo XIX las galerías se convirtieron en uno de los elementos arquitectónicos más importantes, junto a los trabajos en hierro y dieron forma a la fachada típica urbana. Tenía balcón corrido en la planta primera, dos costureros y un balcón central en la planta segunda y galería corrida en la planta tercera. Hoy en día podemos ver muchas de estas construcciones en pie, como una seña de identidad ferrolana y gallega, particularmente en las zonas más cercanas al mar.

 

Quién elevó la galería a un nivel artístico superior fue Rodolfo Ucha Piñeiro a principios del siglo XX. A Ucha Piñeiro se le reconoce como una de las grandes figuras delModernismo gallegoDiseñó el Café Quiosco New England, la Casa Munduate, las tres Casas Pereira (de las que sólo se construyeron dos), la Casa Bruquetas, la Casa Vázquez, la Casa Brañas, la Casa López, la Casa Constenla y el Café Quiosco Moriscot en la Alameda de Suances. Fue la etapa en que mejor armonizaron sus diseños con la gran habilidad de los maestros carpinteros, ebanistas y herreros. Para muchos estudiosos toda la excelencia de su arquitectura se puede contemplar en la Casa Pereira 2, calle Dolores 64, una “obra magistral” del Art Nouveaugallego. Pero Ucha Piñeiro dejó una huella mucho mayor: el Casino, la Pescadería, el hotel Suizo, el Correo Gallego, el teatro Jofre, el Banco de La Coruña (Bla Bla Café), el chalet de Canido, además de otros edificios de estilo racionalista. Fue un arquitecto irrepetible.

domingo, 24 de septiembre de 2017

El valor del patrimonio

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 24 de septiembre de 2017

No me referiré en esta crónica al concepto de valor catastral de un inmueble catalogado, ni al valor de la tasación arquitectónica o a su valor de mercado. Quisiera centrarme en el valor patrimonial de un bien cultural con el añadido de todos sus atributos adicionales: históricos, culturales, sentimentales, identitarios… Así, sin ir más lejos, ¿podemos ponerle valor a la muralla romana de Lugo, la catedral de Santiago o la Torre de Hércules, todos ellos bienes Patrimonio de la Humanidad? ¿Sabemos cuánto vale la Sala de Armas, Herrerías, el cuartel de Dolores, la puerta del dique del Arsenal o el castillo de San Felipe? Y si hablamos de patrimonio inmaterial, ¿qué valor le atribuimos a tener la Alameda más antigua de Galicia o un barrio ilustrado trazado de forma simétrica y proporcionada, como la Magdalena?

Tal vez no tenga demasiado sentido referirnos a estos bienes culturales únicamente en términos de valor, y mucho menos lo tiene cuantificarlos en cuanto a sus costes de mantenimiento. Los que sean. El sentido a la ecuación monetaria de la conservación y disfrute del patrimonio cultural, material e inmaterial, se lo da el respeto a la historia y su legado a las siguientes generaciones. Se lo da también la comunicación de lo que se posee, para el disfrute de quien lo quiera contemplar. Eso se llama turismo. Y, por supuesto, el mantenimiento y puesta en valor del patrimonio tiene que tener, como objetivo irrenunciable, el máximo retorno de la inversión posible: alquiler de espacios, venta de publicaciones, centros de interpretación, merchandising, entradas, y demás.

Aquí está el meollo del asunto, que no es otro que entender cómo se consigue que la inversión efectuada retorne y se transforme en ingresos. Esto sucede ya en muchos bienes patrimoniales y podría suceder con los ferrolanos, en caso de alcanzar su reconocimiento como Patrimonio Mundial. La candidatura de Ferrol de la Ilustración cumplió este año su décimo aniversario desde que la UNESCO la incluyó en la lista de bienes a estudiar. Previamente, desde 2001, se han realizado gestiones un tanto anárquicas, inconexas y, algunas, poco transparentes. No se sabe, a ciencia cierta, cuánto dinero se lleva invertido en esta candidatura (las cifras oscilan entre los ochocientos mil y el millón y medio de euros), ni lo que costó cada partida: publicidad, patrocinios, gastos de personal, gastos de gestión, inmuebles, documentación y estudios, publicaciones, etc…; ni se tiene claro su horizonte inmediato, sujeto a los vaivenes del gobierno local de turno. Así van pasando los años y el patrimonio ferrolano (lo gestione quién lo gestione) sigue a la espera de recobrar su valor. Pacientemente.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Cuidado con las deudas

Gentes de trato
Publicado en páginas generales de La Voz de Galicia, como tribuna de opinión en reportaje sobre gasto familiar, el 17 de septiembre de 2017

Sabemos que es imprescindible una alta dosis de confianza para que crezca la Economía, con mayúsculas. Lo mismo sucede en el terreno concreto del consumo, particularmente en el consumo de los hogares y de los particulares. En los gastos a los que, cada mes, todos tenemos que hacer frente, dicho en plata. El volumen total de este consumo interno está creciendo en España a tasas cercanas al 3%. Confirma la expectativa generada con los datos de los gastos medios de los hogares para 2016, finalizados con un crecimiento del 3,5%, descontando el efecto precios. Se va moderando, en cierta medida, y los pronósticos para 2018 son que se moderarán un poco más. La cita es de FUNCAS: “El consumo privado frenará su dinamismo fruto de la pérdida de poder adquisitivo de las rentas salariales”. Esta afirmación contiene un dato irrefutable, y es el de la devaluación salarial (entre el 8 y el 10%) a que nos hemos visto sometidos los españoles desde el 2008. Estamos, por tanto, ante un escenario en el que tenemos menos poder adquisitivo y sin embargo el consumo interno es uno de los principales motores del crecimiento. ¿Por qué?

El primer elemento a considerar es que el dato total de consumo incluye también el consumo de los turistas, lógicamente. La burbuja del turismo ha sustituido ya a la burbuja inmobiliaria. Y sigue creciendo. Vendrán cada vez más turistas y gastarán más dinero, con lo que su peso en el PIB será cada vez mayor. Pero el consumo de los españoles, aunque crece de forma más moderada (racional y sostenible) también lo hace. Los gastos en telefonía y comunicaciones, artículos para el hogar y cuidado personal, son los que más han subido en el último año, aunque el mayor porcentaje del dinero disponible se lo llevan la vivienda, agua, luz y gas, seguidos de alimentos y transporte, ocio y tiempo libre. Lo que más se ha abaratado es la enseñanza y la sanidad, aunque para la educación el mes de septiembre es un mes punta: matrículas, libros, ropa, etc…

El segundo elemento, y más importante en el momento actual, es la confianza de los consumidores. El Índice de Confianza elaborado por el CIS correspondiente a agosto 2017 y publicado el pasado día 13 de septiembre, presentó un nuevo máximo histórico: 108,8. Esto supone mantenerse por encima de 100 desde el mes de abril y un diferencial de 11,5 puntos sobre agosto de 2016. Los españoles, en cuanto a su comportamiento de compra, se muestran optimistas. Creen que la situación económica es mejor, que las expectativas son favorables y que se pueden permitir unos gastos que no hicieron en los años más duros de la crisis. Se dice en un observatorio de precios de alimentación, de una manera muy gráfica, que “los españoles vuelven a salir de la madriguera”. Algo que es positivo, siempre y cuando se haga de forma moderada, responsable y con suficiente margen para hacer frente a las deudas contraídas. 

domingo, 10 de septiembre de 2017

Aquel Canido lleno de vida

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 10 de septiembre de 2017

Les oíamos a nuestros mayores, a los más apegados a la mar, aquello de que un canido era una lengua de tierra dentro de una ría. Ferrol antiguo -y Canido, su barrio alto-, forman, en efecto, un gran cabo entrado en la ría, flanqueado por las ensenadas de A Malata y Caranza. Probablemente se trata del canido más grande existente en las rías gallegas, como el Canido de la ría de Vigo o la punta Canide cercana a Mera, en la ría de A Coruña. 

El Canido de aquí es un lugar histórico citado por primera vez como Villam de Canito en un documento del año 1111, depositado en el archivo de la Catedral de Mondoñedo. Los historiadores suelen referirse a este barrio como un núcleo poblacional dedicado a la agricultura y la ganadería, basado en su propia subsistencia y muy apegado al terreno. Lo sería, con toda probabilidad, durante siglos, hasta el despegue industrial y comercial de Ferrol. Sus vecinos, como los demás, pasaron entonces a engrosar las filas de los gremios de operarios y oficiales de las industrias de la ciudad. En los años 60 y 70 la vida en el barrio hervía a partir de las cinco de la tarde, después de la salida de los cativos del colegio Reyes Católicos y el despertar de la siesta de los trabajadores con turno de mañana. Había muchos operarios de Bazán y Astano. También de la Fenya y la fábrica de lápices Ilasa, que estaba enfrente. Otros iban de madrugada a la central de As Pontes. O trabajaban en las empresas del muelle y A Malata: la Frigorífica, la Peninsular Maderera, la fábrica de lápices Hispania. Algunos en el sector de la pesca y los repuestos navales, y hasta hubo consumeros de los fielatos, aunque ya estaban a punto de jubilarse. Y el barrio estaba lleno de gentes de oficios, como sastres (alrededor del Crucero había tres), carpintero, pintor-empapelador, tapicero, electricista; y contaba con papelería-librería, tiendas de ultramarinos, bares, y el cura don Gabriel, siempre risueño, había habilitado un bajo en Alonso López para instalar iglesia propia, sin depender ni de San Rosendo ni del Socorro. Hasta en eso de las creencias Canido quiso ser autosuficiente.

La iniciativa de las Meninas consiguió llamar la atención sobre el estado decadente del barrio. Es ya un referente nacional gracias a la tenacidad de su organizador y el mecenazgo de las empresas que la sustentan. Las casas del corazón del barrio en el Crucero, Alonso López, la Tahona, Alegre…, están ahora llenas de pinturas y hace poco estaban abandonadas. Alguna se ha restaurado. Hubo un tiempo en que estuvieron llenas de niños, de hombres y mujeres que llenaron de vida un barrio, aunque para ir al cine, a la farmacia o los comercios fuera necesario “bajar al centro”. ¡Opa Canido!

domingo, 3 de septiembre de 2017

A los heroicos defensores de Ferrol

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 3 de septiembre de 2017

Se ha instalado en el saber colectivo ferrolano, particularmente en el de los vecinos más jóvenes, la idea de que la batalla de Brión fue algo así como una escaramuza, una refriega entre unos cuantos ingleses aburridos y los lugareños ferrolanos que no se dejaron invadir. Eran épocas conflictivas entre ingleses, franceses y españoles y, de vez en cuando, tocaba medir las fuerzas de unos y otros; y esa vez, agosto de 1800, tocó regañina entre ingleses y españoles. En realidad el asunto tuvo, de escaramuza, poco o nada. El almirante Waren, con muy mala uva y peores intenciones, se presentó frente a las costas de Ferrol al mando de siete navíos, seis fragatas, cinco bergantines, dos balandras, una goleta y ochenta y siete buques de transporte, con un total de 13.000 hombres. Querían dar un golpe de mano, nos dice Montero Aróstegui en su Historia de Ferrol de 1858, que en pocas horas cubriese de oprobio a la nación española, destruyendo y reduciendo a cenizas los arsenales y buques que tantos dispendios le habían costado. En frente se encontraba un departamento mal abastecido, con pocas tropas, sin repuestos ni víveres y en un lastimoso estado. Sólo se pudieron reunir unos 3.000 hombres, entre marinos, soldados y las milicias voluntarias. Y se armó la marimorena. El paseo militar inglés se encontró con unos hombres bajitos y mal alimentados pero valientes y agresivos, dispuestos a dejarse la vida en cada combate antes que rendirse. Montero Aróstegui detalla cada movimiento realizado para defenderse de los arreones ingleses por la bocana de la ría, con el fuego cruzado entre los castillos de San Felipe, La Palma y San Martín; las posiciones en los montes de Brión y La Graña, y la perfecta estrategia armada por civiles y militares durante los días 25 y 26. El resultado, más de mil muertos y ochocientos heridos en el bando inglés, frente a treinta y seis muertos, ciento un heridos y cinco extraviados en el bando español. Los ingleses embarcaron y se fueron, derrotados, rendidos ante un “glorioso hecho de armas que jamás debiera borrarse de la memoria de los ferrolanos ni de los españoles todos”, en palabras de Montero Aróstegui. 

A principios de agosto me acerqué a rendir homenaje a los heroicos defensores de Ferrol. El monumento, realizado por Guillermo Feal, está instalado en el baluarte de San Juan desde 1978. Las figuras de los remos, fusiles, hachas y el brazo que sostiene la corona de laurel, símbolo de la victoria, luchan ahora contra las malas hierbas y las hiedras que se apoderan del granito. Mal asunto este de que un pueblo no honre y valore a quienes generaciones atrás lo honraron, defendiéndolo de invasiones extranjeras.

domingo, 27 de agosto de 2017

Animaliños

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 27 de agosto de 2017

De vez en cuando a los seres humanos -animales racionales, la mayoría- se nos agita la conciencia y le damos un nuevo enfoque, más civilizado, a nuestra relación con los animales. Con los irracionales, digo. Ahora estamos en uno de esos momentos de la historia. Escribimos, firmamos y cumplimos los artículos de la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, amparada por la ONU, la UNESCO y decenas de asociaciones y gobiernos. Los países -al menos los occidentales- modificaron los códigos penales y reglamentos específicos, en materia de cuidados, respeto, exhibición, experimentación científica, cría para la alimentación y aprovechamiento de subderivados, utilización para el trabajo, sostenibilidad, garantía de supervivencia de las especies y un sinfín de aspectos más. En España la cosa no queda aquí, y cada comunidad autónoma ha redactado su propia ley y las ciudades sus correspondientes ordenanzas. Ferrol, la suya, la Ordenanza de Protección Animal y Convivencia, se entiende que con los animales. Aunque parece que los animaliños ferrolanos van a su aire, tan independientes y libres como ellos son.

De algunas especies hay tantos individuos que a la gente política que se dedica a esto la vuelve loca. Es el caso de los jabalíes, por ejemplo, que unas veces se dan paseos por San Felipe, La Graña y Serantes, y otras aparecen por las calles del barrio de Ultramar. Y las colonias de gatos, que dicen que hay más de mil y no se están quietos; o las gaviotas patiamarillas, animales mal vistos sobre todo por los jóvenes, universitarios y urbanos (les sucede lo mismo que al partido político al que representan). Y qué me dicen de las víboras, que ahora aparecen en cada esquina, o las avispas velutinas, que se convirtieron en una seria amenaza para las abejas del país. También hay muchas bacterias coliformes en la ría, aunque la culpa de eso no sea suya sino más bien de los animales racionales y sus residuos. Y demasiadas palomas, al parecer, y estorninos, que lo ponen todo perdido. A otras especies se les hace menos caso porque son más humildes y familiares. Pasa con las termitas de las casas del barrio de la Magdalena, que se pueden considerar ya ferrolanas de toda la vida. Y los gorriones comunes, que cada vez hay menos, como habitantes en nuestra ciudad. Y las mariposas…¿habrán emigrado, como los jóvenes?

Por lo demás, ya sabemos que en la pajarera del Cantón no habrá pájaros porque se ha convertido en un invernadero. Créanselo, si quieren, aunque no hayan visto ni una sola planta dentro. Y que el concejal de Bienestar Animal no encuentra una playa disponible a la que se puedan llevar mascotas. Pobres animaliños, que se quedan sin playas en verano…

domingo, 20 de agosto de 2017

La F105 Cristóbal Colón

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 20 de agosto de 2017

Los extranjeros valoran muy positivamente nuestro país. Le otorgan puntuaciones notables de forma global y califican a España como lugar de muy alta reputación. El índice GfK Marca País 2016 nos sitúa en la posición 11 del mundo, siendo una referencia internacional en las dimensiones de Turismo, Cultura y Gente, aunque con valoraciones un poco peores en Inversiones, Exportaciones y Gobierno. La foto final de este informe nos retrata como un país turístico, seguro, de los de mayor patrimonio cultural del mundo y habitado por gentes receptivas y tolerantes. Eso sí, con un Gobierno poco competente en asuntos como la justicia, la solución de la pobreza y los problemas medioambientales. Por otra parte en el informe Country RepTrak 2017, España ha obtenido una reputación de 74,6 puntos sobre 100, ocupando la posición 13 del mundo. De las cerca de 40.000 entrevistas a ciudadanos de 20 países que se realizan para calcular este índice, nuestro país ha sido bien calificado en todas sus dimensiones: Nivel de desarrollo, Calidad de vida y Calidad institucional. Los españoles, déjenme decirles, también somos ahora un poco más optimistas y nos autocalificamos con mejor nota, si hacemos caso a las subidas recientes del índice de confianza de los consumidores, a pesar de que un número altísimo de conciudadanos están encausados por casos de corrupción y seguimos a la cabeza del desempleo europeo.

En esto de la reputación y la imagen de marca percibida desde el exterior influyen cientos de noticias que, cada día, compartimos de forma global. Atañen a monumentos y ciudades que son declarados patrimonio de la humanidad, reconocimiento a la calidad de la gastronomía española, éxitos de nuestros deportistas, capacidad de acogida en el sector hotelero, hostelero y comercial, etc., etc… De entre todas ellas deberíamos destacar una muy reciente que aportamos desde este rincón del noroeste: el éxito de todas las operaciones realizadas durante los últimos siete meses por la fragata F105 Cristóbal Colón. Desde que en 1752 se botara la primera fragata en Ferrol, la Galga, los astilleros ferrolanos, en colaboración con los ingenieros militares, han construido cientos de estos buques escolta al más alto nivel, hasta llegar al más reciente, la Cristóbal Colón. El mantenimiento prestado desde el Arsenal, la formación y adiestramiento con que se capacita a todo su personal desde las escuelas navales y la excelente cooperación desde los diferentes destinos y departamentos que influyen en el estado operativo del buque, han hecho posible alcanzar su alta reputación internacional. La F105 Cristóbal Colón es, sin duda, tan marca España como la cocina de Can Roca, Rafa Nadal o el cine de Almodóvar.

domingo, 13 de agosto de 2017

Cafés finos

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 13 de agosto de 2017

John Adams, uno de los autores de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, vicepresidente con George Washington y presidente de 1796 a 1800, estuvo en Ferrol del 8 al 15 de diciembre de 1779. El ilustrado Adams escribió en sus diarios que le habían hospedado en la fonda de Pepota Betoneca de la calle Magdalena, lugar en el que había podido disfrutar de un excelente chocolate a la española, “que responde a la fama que tiene en el mundo entero”. Y es que Ferrol, como puerto de mar emergente y próspero, ya disponía de los mejores abastos procedentes de América a finales del siglo XVIII, aunque su puerto no estaba todavía habilitado para establecer los correos marítimos regulares. El que sí lo estaba era el puerto de La Coruña, gracias al Real Decreto de 1764 firmado por Carlos III por el que se fijaba la salida de un paquebote mensual con dirección a La Habana. A partir de esa fecha se instalaron en nuestras ciudades comerciantes vascos, catalanes y franceses, fundamentalmente, con la intención de desarrollar sus comercios, industrias y negocios bancarios. Jerónimo de Hijosa fue tal vez el más importante, el que pagó más reales en concepto de fletes entre 1775 y 1800, y quien se encargó de importar productos coloniales como cuero, tabaco, palo de campeche, hilaturas, granos y, por supuesto, cacao y café, productos todos ellos que llegaron desde La Coruña a través del cabotaje por mar y también por tierra. Ferrol se convirtió así en uno de los primeros lugares de España en disfrutar de esas infusiones calientes, bebidas exóticas no alcohólicas que no se podían cultivar en Europa y que tanto influyeron en los cambios de los hábitos alimentarios y sociales de la época. Particularmente al café se le atribuyeron extraordinarias propiedades -algo que ahora se está corroborando con estudios científicos- por parte de los médicos. El Licenciado Antonio Lavedán, en un tratado de 1796, decía sobre el café que “aprovechará mucho a los que tienen humores crasos…socorrerá a los que tienen la sangre impura, llena de humores gruesos y linfáticos…a los que padecen jaqueca, cargazón de cabeza, vértigos, modorra y letargo…y avivará los espíritus, así vitales como animales por ser una bebida anthypnótica, es decir, despertadora…”. Desde entonces la ciudad naval se convirtió en una ciudad cafetera, con abastecimiento permanente en los ultramarinos, cafés y tostadores. Y no sé a ustedes, pero a mí me ha dolido el alma ver en estas páginas, hace unos días, el camión cargado con las máquinas, molinos y enseres de la torrefacción Táboas, cafés finos, cacao y té; otro establecimiento tradicional, cafetero, que echó el cierre.

domingo, 6 de agosto de 2017

En ocasiones veo el mar

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 6 de agosto de 2017

Los ferrolanos vemos el mar, conocemos el mar, sabemos donde está el mar... sin necesidad de tener un sexto sentido. El mar de la ría de dentro de castillos y el mar de fuera. El mar de esta banda y el de la otra banda. El mar de las ensenadas. El mar de fondo y el mar de viento. Todos los mares atlánticos con sus mareas, sus corrientes y sus calmas chichas. Los ferrolanos sabemos, desde que nacemos, por qué a nuestra ciudad se le llama la Capital del Mar y, en su día, se le hacía publicidad como la Novia del Mar. Algunos, los de más edad, hemos comprendido desde niños la importancia de haber sido la ciudad elegida como Capitanía de la Zona Marítima del Cantábrico, en la que se entendía de todos los asuntos navales de la costa norte española desde Francia hasta Portugal. Y, por supuesto, desde que damos los primeros pasos alguien nos cuenta -probablemente algún familiar- que vivimos en un lugar que ha sabido construir buques de guerra como los mejores y todavía es un referente internacional en materia de construcción naval. 

Por eso cuando recibimos a visitantes les enseñamos el mar. El mar visto  desde el mar es la mejor forma de entender nuestro mundo. Pero si esto no es posible, les enseñamos el mar desde tierra, desde los dos miradores extraordinarios -aunque un tanto descuidados- con que contamos en nuestros barrios históricos. Desde el mirador de los jardines de Herrera y San Francisco contemplamos una vista inigualable de la ría, los arsenales y los astilleros. Conviene levantar la mirada y fijarse en los barcos, edificios, instalaciones y en la ría, obviando el triste panorama que tenemos alrededor. Nunca los jardines de Herrera habían presentado un aspecto tan falto de mantenimiento; tampoco fue un acierto sembrar los jardines de San Francisco de naturalezas muertas: postes, cristales, farolas industriales, pérgolas inservibles y ascensores que nunca han funcionado.

A muy poca distancia, en el muelle, tenemos el segundo mirador que permite contemplar la otra cara de la ría y el puerto, el Baluarte de San Juan. Un lugar mágico desde el que fotografiar el mar, aunque es preciso obviar también su estado lamentable. Óxido, grietas, pintadas, maleza, letreros ilegibles, arbustos y coníferas que tapan la vista…

A los ferrolanos, amantes del mar, no nos irá bien si nos olvidamos de él, si le damos la espalda al mar y a nuestra historia. Por eso merece la pena visitar (y enseñar) el Museo Naval y la Fundación Exponav. Dos museos que ponen en valor nuestro patrimonio naval y explican, en buena medida, lo que somos y cómo hemos llegado hasta aquí. Están ubicados en los edificios dieciochescos  de San Campío y Herrerías y son públicos, de todos, como el mar.


domingo, 30 de julio de 2017

La placa de la plaza de España

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 30 de julio de 2017

Finaliza el mes de julio, uno más desde el golpe de estado de 1936 que desembocó en la mal llamada Guerra Civil y la posterior dictadura franquista. Un año más desde que Pablo Greiff, relator especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, emitiera en 2011 el demoledor informe contra el Estado español por su alejamiento de las víctimas. El mundo occidental, los países con mayor nivel de desarrollo, han conocido de manos de un experto objetivo y su equipo de investigación la situación del caso español con relación al “duelo” de aquellos terribles sucesos. En el informe se explica qué es el Valle de los Caídos y cómo han ido a parar allí los restos de miles de personas sin que sus familiares lo supieran. Que en España está en vigor una Ley de Amnistía, de dudoso encaje jurídico en cualquier otra democracia avanzada. Y que todavía existen en cientos de pueblos y ciudades símbolos franquistas, al tiempo que se mantienen parte de los archivos cerrados y se oculta información. No se constituyó, como suele ser habitual, una Comisión de la Verdad, ni tampoco se incluyeron informaciones objetivas en los distintos planes de estudios. Falta por realizarse la exhumación de miles de cuerpos, la devolución de mucho patrimonio expoliado y el encuentro de demasiados casos de niños robados al nacer. De todo esto trata el informe que el Estado español, y particularmente su gobierno, ningunea.

Un julio más en el que hablar de este déficit humanitario en Ferrol tiene especial trascendencia por razones obvias. Aunque en los últimos años el debate se focalizó en un símbolo, en unas toneladas de bronce que representan a Franco montando a caballo y su retirada de la plaza de España. Este mes de julio que ahora termina, a diferencia de los anteriores, presentó dos novedades. Se debatió en el pleno municipal la propuesta para cambiar el nombre de la plaza y ponerle el nombre de la puerta de la muralla que estaba en ese lugar, cuando había muralla y no había plaza. Fue rechazada, lógicamente. Y por otra parte se escuchó la iniciativa de la congresista Díaz de fundir la estatua de Franco y con el bronce hacer una nueva escultura de desagravio a las víctimas franquistas. El recorrido de esta iniciativa se intuye corto, sin visos de prosperar.

En la plaza de España ya no está la escultura de Franco a caballo, pero sí está la placa grabada en piedra que recoge el agradecimiento de la ciudad al caudillo por la urbanización de la plaza que simbolizaba al nuevo Ferrol, con la fecha del año 1953 y siendo alcalde José Manuel Alcántara Rocafort. Allí está, justo al lado del Café Avenida, en el portal nº 28, incrustada en la pared, resistente al paso de otro mes de julio, de otro año más.


domingo, 23 de julio de 2017

El Monte de los Poetas

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 23 de julio de 2017

Ustedes no habrán leído, ni yo tampoco, el libro titulado La luz solar se perdió en la ventana de cristal. Se acaba de publicar en China y es un libro de poemas escrito por ¡un programa de Inteligencia Artificial! Así, como lo oyen. Unos astutos informáticos utilizaron el algoritmo de Microsoft Little Ice, le cargaron la memoria con las obras escritas por 500 autores en los últimos 90 años, le dieron a la tecla y de aquella máquina salieron más de 10.000 nuevos poemas. De ellos seleccionaron 139 que son los recogidos en el libro que les digo. La iniciativa, al parecer, está resultando un éxito por lo que los ingenieros de Google Brain están tratando de publicar su propio poemario y otras empresas han puesto sus ordenadores a imprimir letras para canciones de rap.

Esto, como pueden comprender, supone una amenaza terrible para Ferrol. ¿Qué será de los poetas ferrolanos? Poetas de periódicos, poetas de cafés y tabernas, poetas en prosa y en verso, poetas de las Pepitas, poetas de los navíos y la mar salada. Ferrol es tierra de poetas aunque en la ciudad se haya disimulado su presencia. No hay dedicada una Ínsua dos Poetas como en O Carballiño, ni tenemos A Casa dos Poetas como en Celanova. Tampoco un río dos poetas como el Mondego a su paso por Coimbra, ni un café de poetas; ni siquiera un jardín de los poetas ni un cementerio romántico en el que recitar poemas por las noches. Pero, aunque no sea muy conocido, sepan que en Ferrol tenemos el Monte de los Poetas.

Al Monte de los Poetas ferrolano se iba desde San Felipe, después de desembarcar de la lancha, y se subía a ese grandioso mirador cerca del Monte Laurel, junto al cabo Prioriño. Con vistas al inmenso Atlántico los poetas recordaban textos de Otero Pedrayo, Arturo Noguerol, Xaime Quintanilla y, sobre todo, Antón Vilar Ponte, a quien se le hizo un homenaje y se grabó en una roca la inscripción: “Antón Vilar Ponte, galego escrarecido”, según consta en la hemeroteca de la Real Academia Galega. El Monte de los Poetas ferrolano estaba destinado a ser una gran atracción turística que incluso iba a contar con una fuente llamada Pousadoiro, cuya agua sería un regalo exquisito para los excursionistas.

Es urgente recuperar el Monte de los Poetas y fomentar su uso por los escritores ferrolanos, antes de que los algoritmos, procesadores, microchips y demás cacharrería se pongan a fabricar en serie las letras para las canciones de tascas o de las Pepitas. La Inteligencia Artificial debe resolver problemas para los ingenieros y arquitectos o, tal vez, hacer grandes operaciones matemáticas. Si acaso calcular unos presupuestos, que esto sí le vendría bien al gobierno municipal. Pero nunca, jamás, escribir poemas. 

domingo, 16 de julio de 2017

Carpintería de ribera

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 16 de julio de 2017

El pasado miércoles, 12 de julio, fue un gran día para Galicia. El Boletín Oficial del Estado publicaba la resolución por la que se incoa procedimiento para declarar bien de interés cultural del patrimonio inmaterial las técnicas constructivas de la carpintería de ribera. A lo largo de catorce páginas la resolución fija los plazos para finalizar el expediente, establece la necesidad de realizar un censo de embarcaciones tradicionales, el inventario de las carpinterías existentes, las asociaciones culturales involucradas en la promoción de este patrimonio, y las correspondientes tutelas legales y procedimentales para que la declaración BIC llegue a buen término. El texto legal justifica la propuesta porque la carpintería de ribera “es un conjunto de conocimientos y técnicas atesoradas por generaciones que produjeron barcos y botes útiles para la vida cotidiana de sus comunidades, con una variedad y una depuración técnica que son merecedoras de respeto, elogio, conservación y salvaguarda”. 

Embarcaciones como dornas, galeones, chalanas, gamelas, lanchas, racús, traíñas, botes, bucetas, tarrafas, trincados o incluso alguno propio de las rías de Ferrol hacia el norte, como los casos del bote de la Marina, el falucho de Mugardos, barlotes de la Mariña lucense y el bote de Ribadeo. Déjenme mencionar, en este punto, que entre la abundante bibliografía, planos, dibujos y fotografías que documentan toda esta cultura tradicional, merece ser destacado, por lo que nos toca de cerca, el trabajo de los profesores Bernardo Máiz y Enrique Freire, As Embarcacións tradicionais. Do arco Ártabro a Ribadeo, una documentada investigación publicada en 2009 sobre las carpinterías y tipologías de embarcaciones recogidas desde Lorbé, en la ría de Sada, hasta Figueiras, en la ría de Ribadeo. 

Ferrol, ya lo sabemos, es la cuna de las fragatas y de la construcción naval. En su ría se asentaron, además del Real Astillero de Esteiro, muchas carpinterías de ribera industriales y artesanales. De entre estas últimas se pueden citar las de Jerónimo Vila en Mugardos; Jacobo Aguilar, Alejandro García y Manolo de Perbes, todos ellos en Maniños; Ramón de Roque en Perlío (donde después se instaló Astano); Salvador Rodríguez en Neda; o Juan Vizoso en la desembocadura del río Belelle. Son solo algunos de los muchos maestros que botaron cientos de embarcaciones después de labrar en los carballos las cuadernas, codastes, quillas, regalas, forros, y hasta los remos y palos de aparejar las velas. 

Ahora no hay ninguno. Tal vez el reconocimiento como patrimonio cultural anime a administraciones y particulares a recuperar aquello que a Álvaro Cunqueiro le parecía el oficio más bello del mundo. 

domingo, 9 de julio de 2017

Cambios domésticos

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 9 de julio de 2017

En los mentideros y tertulias ferrolanas no se habla de los grandes cambios, de los cambios rimbombantes. No existe ningún interés por el cambio de huso horario, asunto que prometen todos los partidos políticos en campaña electoral lo que garantiza que tardará mucho tiempo en hacerse. Ni por el cambio climático, y si no que alguien concrete, dice un vecino, cuánto va a subir el nivel del mar en la Malata por culpa del deshielo en la Antártida. Y es que en los Cafés ferrolanos de lo que se habla es de los cambios domésticos, los de andar por casa.

El obispo de la diócesis Mondoñedo-Ferrol salió a la palestra y anunció muchos cambios. Un nuevo organigrama de la curia diocesana y de la coordinación y animación de la acción pastoral y misionera. Cambios en los responsables de Cáritas, del Camino de Santiago, de los Inmigrantes y Refugiados, y demás. El presidente de Navantia se despachó con un nuevo organigrama, que incluye naturalmente el cambio de director para los astilleros de la ría. Se produjeron los cambios previstos en la Armada y ya tomó posesión el nuevo almirante Jefe del Arsenal, bajo la promesa de ponerse rápidamente al tanto de los asuntos pendientes. El rector de la universidad continuó anunciando cambios para el Campus Industrial de Esteiro. Nuevos estudios, nuevas cátedras, más cursos de especialización y posgrado, nuevos acuerdos con empresas y cambios en los directores de muchos de esos programas. La Autoridad Portuaria informa de los cambios que se producirán con la llegada del tren a Caneliñas (después de hacer el túnel de más de cinco kilómetros en el monte de Brión) y de los avances que se están produciendo en el puerto interior con las escalas de cruceros. Y en el Concello ¿no se produjeron cambios? Por supuesto que sí. En el Concello se producen cambios voluntarios y cambios obligatorios, como el caso de esta última remodelación del Gobierno Municipal consecuencia del rifirrafe interno de los grupos políticos que sustentan al alcalde. Los concejales, ya se ve, están acostumbrados a cambiarse competencias con gran alegría y desenfado.

Lo dicho, cambios a tutiplén. Eso sí, explicados bajo las mismas premisas: los cambios se hacen para ser más eficaces, más transparentes, para gestionar mejor los recursos públicos, dicen. El discurso podría ser el mismo en todos los casos, únicamente cambiando el organismo titular. Las fotos de los actos no, claro. Aunque bien pensado lo que tendría un valor incalculable sería la foto conjunta anunciando los cambios: rector, almirante, obispo, director del astillero, presidente del puerto y alcalde. Juntos, por ejemplo, en la Porta Nova…en la Plaza de España, quiero decir, que este nombre no se cambió. 

domingo, 2 de julio de 2017

A los torreros de faros

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 2 de julio de 2017

Estos días iluminaron la Torre de Hércules -el Faro de Hércules- con motivo del octavo aniversario de su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad. El faro de Hércules debe estar un tanto perplejo con esto de que lo iluminen a él, un instrumento eficaz que lleva dos milenios señalando la posición del Golfo Ártabro. Se sorprenderían igualmente el ingeniero militar Giannini y el ilustrado José Cornide, artífices de la remodelación e imagen actual del faro, quienes cumplieron el mandato de Carlos III en 1788. La financiación corrió a cargo del Consulado del Mar, institución dieciochesca que se benefició de la licencia para el establecimiento de los correos marítimos con Cuba y, a cambio, la corona le indicaba como contribuir al beneficio del Reino de Galicia. La Torre de Hércules es el faro más importante que tiene Galicia (y España), tierra de faros y de fareros, ayudas imprescindibles a la navegación.

Cada vez se reconoce más el valor técnico, patrimonial, científico y cultural de los faros. Se ha consolidado en la agenda de ocio la Ruta de los Faros, en tren, que va de Ferrol hasta Ribadeo. También la senda Camiño dos Faros, de Malpica a Finisterre y las visitas a faros emblemáticos en las islas atlánticas. Faros situados en puntas peligrosas como los de Punta da Barca, Punta Candieira o Punta Nariga. En cabos como los de Cabo Ortegal, Cabo Vilán, Cabo Home, Cabo Touriñán o el ferrolano Cabo Prior. Faros que nos fijan las posiciones de islas como el Monte Faro das Illas Cíes o el de Illa Pancha. El faro del fin del mundo, Finisterre, o el que separa las aguas atlánticas de las cantábricas en la Estaca de Bares.

Ferrol, que tiene como escudo una torre con un farol salvaguardada por dos cañones y dos anclas, se ha sumado al homenaje a los faros con la instalación permanente de una exposición en Herrerías. Allí se pueden ver linternas, bocinas de niebla, marcas costeras, portulanos y derroteros, maquinarias de relojería, boyas, balizas, lámparas y todo un mundo en el que se desenvolvían los torreros de faros para cumplir, decía su reglamento, la “sagrada misión de encender y vigilar la luz” que sirviera de guía a los navegantes. Se llamaron más tarde Técnicos de Señales Marítimas y ahora ya ni se sabe, porque con las nuevas tecnologías DGPS ya no se necesita que vivan o acudan a los faros, manejados desde unas pocas estaciones de control.

Ya casi no quedan fareros y los faros están vacíos. Algunos tendrán usos museísticos u hoteleros, como el de Illa Pancha, el Semáforo de Bares o el de Finisterre. Pero todos continúan emitiendo los destellos de luz sagrada que ayuda a las gentes de la mar a identificar su costa, su casa. Larga vida a los faros y a sus torreros.

domingo, 25 de junio de 2017

Indicadores urbanos

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 25 de junio de 2017

Hace demasiado calor como para que nos enfrasquemos en análisis de datos estadísticos y porcentajes. Lo entiendo. Pero no queda más remedio -ya lo siento- que echar un vistazo al Informe de Indicadores Urbanos 2017 que se acaba de publicar. La investigación está realizada por el INE y se encuadra en un estudio de rango europeo, el Urban Audit, que es algo así como la puesta en común de datos que permiten hacer una auditoría sobre la calidad de vida en las ciudades. En el caso español se tienen en cuenta las 126 ciudades de más de 50.000 habitantes y, por tanto, están las siete más pobladas de Galicia. Ferrol también…de momento.

De los indicadores más relevantes se deduce un diagnóstico claro para la ciudad departamental y su área funcional: la situación es grave. Conocida y esperada, pero grave. Ferrol presenta una tasa de actividad del 51,4%, lo que la coloca en el puesto 125 sobre 126. Esto indica, dicho con brevedad, que hay aproximadamente un empleado en activo por cada perceptor de una prestación económica (jubilación, desempleo, invalidez, viudedad, etc…) lo que es económicamente insostenible dentro de nuestro modelo de bienestar. Igualmente es la ciudad que tiene la tasa de envejecimiento más alta de todo el ranking: el 27% de todos sus habitantes tiene más de 65 años. Destaca también el bajo tamaño medio de sus hogares, el alto porcentaje de casas deshabitadas y uno de los porcentajes de desempleo más altos de Galicia.

Todos estos indicadores (hemos visto sólo una muestra) mejoran levemente si en lugar de la ciudad se comparan los datos del Área Urbana Funcional (AUF). Estadísticamente se trata de un área de 150.000 habitantes compuesta por los municipios en los que el 15% o más de su población se desplazan a la ciudad de cabecera por motivos de trabajo. En este caso son: Ares, Cabañas, Fene, Ferrol, Mugardos, Narón, Neda, San Sadurniño y Valdoviño. Habrán comprobado que con relación a la Mancomunidad aquí se incluye San Sadurniño y se excluye Cedeira, pero el resto de la metrópoli es la misma. En todo caso, de las 109 AUF analizadas, la ferrolana continúa presentando datos en la parte baja de la tabla.

Por lo demás, las proyecciones demográficas del propio INE para los próximos 15 años son negativas. En el mejor de los escenarios señalan un decrecimiento para Galicia del 8% de su población. Aplicado al AUF ferrolana supondrá una pérdida de otros 12.000 habitantes, de los que 6.000 los perderá Ferrol. El peor de los escenarios ya no se lo cuento, pero presenta una ventaja con la que algún nachiño autodestructivo seguramente estaría muy contento: Ferrol perdería tanta población que ya no aparecería en estos estudios de las ciudades más importantes de España.

domingo, 18 de junio de 2017

Día del Modernismo

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 18 de junio de 2017

El diez de junio se celebró el Día Mundial del Modernismo en ciudades tan importantes para este movimiento artístico como Riga, Nancy, Bruselas, Viena y Praga; en Portugal, Aveiro y en España, Barcelona, naturalmente. La fecha se eligió en recuerdo de Antonio Gaudí, quien falleció el diez de junio de 1926 atropellado por un tranvía. Gaudí, conviene recordarlo, fue uno de los máximos exponentes del Modernismo, ese arte pasajero que definió Bonet Correa como símbolo de una nueva forma de vivir en una sociedad más flexible y rica, más avanzada, capaz de generar grupos inconformistas, refinados y decadentes. El inconformismo de Antonio Gaudí, junto a sus rasgos personales modulados por su ferviente catolicismo, su pertenencia a órdenes masónicas y su tipo de vida de extrema austeridad, le llevó a la búsqueda de un arte inspirado en la naturaleza y una nueva forma de estilo orgánico que trasladó a la arquitectura, pero también al diseño de muebles, lámparas, vidrieras, esculturas, retablos y forjas. Buena parte de su obra, tutelada desde la cátedra universitaria que lleva su nombre, está reconocida mundialmente. Así el Parque Güell y su Palacio y Pabellones, el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, las casas Calvet, Batlló, Milá, Vicens, el Capricho de Comillas, etcétera.

Alrededor del Día Mundial del Modernismo se realizan muchas actividades complementarias como exposiciones, ferias, rutas, conferencias, publicaciones que, año tras año, ponen en valor esta corriente artística. Esto sucede en muchas partes del mundo, aunque en España, a excepción de Barcelona, no he visto en la programación nada relevante en ciudades como Salamanca, Melilla o Cartagena. En Galicia, tampoco.

Ferrol mantiene la Ruta del Modernismo y, de vez en cuando, hace alguna exposición sobre Rodolfo Ucha, aunque no se ha sumado -que yo sepa- a esta celebración. El impacto de la arquitectura de Ucha en su etapa modernista -que prácticamente coincide con su período como arquitecto municipal, de 1909 a 1936- ha sido recogido en algunas publicaciones y está citado en los catálogos del Museo del Modernismo barcelonés. La Fonda Suiza, la Pescadería, el edificio de El Correo Gallego, el Hotel Ideal, el chalet Antón, el Casino, la fachada del Jofre, la Casa Romero y algunas obras más, podrían servir de embrión para la creación de un Centro de Estudios del Modernismo a ubicar, lógicamente, en un edificio de su autoría. La arquitectura modernista ferrolana es parte sustancial de su patrimonio artístico y cultural. Tiene el valor que le otorgan los arquitectos y los expertos en arte, que es mucho. Otro tanto debería ser el valor que le otorga la ciudadanía y sus representantes. Aquí falta una pizca. 

domingo, 11 de junio de 2017

A quince kilómetros

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 11 de junio de 2017

A principios del siglo XX la distancia entre Ferrol y La Coruña era muy grande. Trasladarse de una ciudad a otra era hacer frente a un auténtico viaje, una odisea, una aventura. Así nos lo contaba Wenceslao Fernández Flórez en la etapa que vivió en Ferrol, entre 1906 y 1911 y, con frecuencia, iba a su casa coruñesa a visitar a sus familiares. Podía utilizar la diligencia de caballos que salía de la plaza de España y quedarse helado hasta el punto de no sentir sus piernas y no saber si eran suyas o de otro viajero. O intentarlo en el tren, aunque nunca se sabía ni a qué hora saldría ni cuántas paradas haría por el camino ni el tiempo que habría que esperar en el apeadero de Betanzos. Tenía además la opción del vapor, embarcando en el Marqués de Amboage o en el Mosquito, los que hacían la carrera en aquellas fechas. Aunque, en cualquiera de los casos, habría de emplear toda una jornada repleta de imprevistos y cargada de emociones.

Cincuenta y pico años más tarde, en la década de los sesenta, un maestro de la arquitectura contemporánea, Andrés Fernández Albalat, sorprendió a la comunidad científica y política con su discurso de ingreso en el Instituto José Cornide titulado “La Ciudad de las Rías”. Se trataba de un ambicioso proyecto para hacer una gran área metropolitana en el Golfo Ártabro, con un eje de vertebración que consistía en tres puentes sobre las rías de La Coruña, Ares y Ferrol. Corría el año 1968 y Albalat defendía la necesidad de organizar y planificar el territorio, el urbanismo, aprovechar el potencial de las dos ciudades y tender puentes que posibilitaran un mejor desarrollo. Era, por lo demás, lo que se estaba haciendo en otros lugares europeos y americanos, con una visión más amplia e integradora que la de aquí.

La idea del adelantado Albalat no murió. Avanzaron las infraestructuras y ahora, el ingeniero Santiago Hernández, catedrático de la USC, presenta su proyecto ERA2017, una evolución del ERA2000 que presentó al mismo tiempo que el proyecto del puente de la Constitución de Cádiz. Dos puentes: Ferrol-Mugardos y Ares-Lorbé, para conectar con la vía ártabra, ya construida, acortarían la distancia Ferrol-Coruña a 15 kilómetros. Un paseo corto que uniría ciudadanos, polígonos industriales, zonas portuarias, terminales del AVE y aeropuerto, campus universitarios, grandes áreas residenciales, complejos sanitarios…en resumen, una gran área metropolitana. El profesor Hernández afirma que el proyecto no presenta grandes retos técnicos ni de financiación, pero sí grandes dificultades políticas, de voluntad e interés por parte de la sociedad. Porque obras de esa envergadura ya se han hecho, entre ellas el puente de la Constitución de Cádiz. Y en buena hora.

domingo, 4 de junio de 2017

Autodestrucción

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 4 de junio de 2017

El proyecto Ría de Ferrol – Ciudad 2020, elaborado para conseguir dinero europeo que permita acometer proyectos de desarrollo urbano en los próximos años, aprobó en la repesca y por los pelos, pero aprobó. El documento EDUSI (Estrategias de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado) presentado conjuntamente por los ayuntamientos de Ferrol y Narón obtuvo el visto bueno y estará dotado con 10 millones de euros, aunque aspiraba a 15. De ellos, 7,5 revertirán en proyectos ferrolanos, en el supuesto de que lleguen a presentarse en tiempo y forma, a ejecutarse y obedezcan a los retos contemplados en el texto aprobado. Confiemos en que, por una vez, se presenten proyectos interesantes, se ejecuten las obras con rapidez y calidad y, de inmediato, se utilicen y no queden abandonadas durante años. 

El documento en su versión definitiva está disponible en la página web del ayuntamiento. Como sucede en este tipo de convocatorias se trata de demostrar ante las autoridades de Bruselas que la ciudad adolece de una serie de necesidades, carece de recursos para solucionarlas y solicita financiación europea. Lo habitual en estos casos. Aunque, lamentablemente, habitual ha sido también la justificación y explicación previa de cómo está la ciudad y porqué se llegó hasta aquí. En esta parte del texto se pueden leer afirmaciones como que la sostenibilidad económica, social y ambiental están en quiebra o que la comarca lleva 250 años sin generar empleo. Más adelante se dice que la culpa del espolio al que fue sometido Ferrol la tienen la Armada, los astilleros y el Puerto, a los que se suma que, reproduzco textualmente, “Ferrol cuenta en su haber con personajes relevantes en la vida política como Concepción Arenal, Pablo Iglesias o el dictador Francisco Franco. Como se puede apreciar en esta pequeña muestra, posiciones muy dispares que siguen vigentes en la ciudad en estos últimos tiempos de democracia, procurando una tensión política que se traduce en la alternancia continua entre ideologías en las corporaciones municipales”. Y todo esto deriva en crispación en la calle, debilidad congénita de las corporaciones, frustración y desidia entre los funcionarios, carencia de proyecto de ciudad, situación grave ante la que “la municipalidad no tiene ni recursos ni estabilidad suficiente para iniciar la cruzada contra las fuerzas estatales” (sic).

No sé lo que pensarán quienes hagan el seguimiento del proyecto Ría de Ferrol-Ciudad 2020. Espero que sigan obviando el victimismo, la afición a la autocrítica despiadada y el empeño autodestructivo de los responsables de esta visión apocalíptica de la ciudad. Porque Ferrol atraviesa una mala época, es verdad, pero encontrará su camino. A pesar de todo.

domingo, 28 de mayo de 2017

Mucho más que hacer la compra

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 28 de mayo de 2017

La segunda quincena de mayo se ha convertido en una fiesta internacional para la promoción de los mercados locales. La iniciativa Quiere tu mercado hace que muchos compradores, vendedores, gestores y propietarios de los mercados tradicionales (nuestras plazas de abastos) las pongan en valor. Se hacen fiestas, promociones, talleres de cocina, se decoran los puestos de los placeros y se anuncian en los periódicos. Para sensibilizar a la ciudadanía, se dice, que debe comprar en sus mercados de toda la vida. 

Es verdad que a millones de personas, la inmensa mayoría vecinos de las ciudades con mayor tradición, historia y cultura de Europa, no les hace falta esta campaña de marketing. Simplemente en sus ciudades se mantiene la costumbre -sana y sostenible- de conservar, cuidar y potenciar sus mercados tradicionales. Roma, París, Lisboa, Venecia y, en España Barcelona, son ejemplos de esto. En el caso gallego, el mercado de abastos de Compostela es un referente a nivel estatal. 

En la campaña promocional Quere o teu mercado han participado noventa plazas de abastos, sobre un total de ciento cinco que tiene registradas la Xunta de Galicia. Tiene registradas y nada más. Vivimos en una zona del mundo en la que los conflictos competenciales -léase políticos- condicionan tanto la vida de los administrados que, habitualmente, la paralizan. El caso de las plazas de abastos es sintomático. Son propiedad de los municipios y ninguna administración superior tiene datos del conjunto de su actividad. Hoy día no está consolidada la información de cuántos empleos generan, cuál es el volumen total de negocio o cuántos productos comercializan. Ni siquiera existe una publicación oficial sobre los mercados de abastos gallegos, ni sobre su valor arquitectónico, urbanístico, patrimonial y comercial. 

Si focalizamos la atención sobre las plazas de abastos ferrolanas el panorama es todavía más desolador. A Magdalena, Recimil y Caranza no han tenido suerte con un sinfín de corporaciones locales que les prometieron ayudas y cuidados. Los resultados evidencian lo contrario. Incapacidad para gestionar el derribo de las instalaciones provisionales de la Magdalena (¿qué parte de “provisional” no son capaces de entender?) para urbanizar el entorno de la plaza. Desinterés a la hora de dedicar partidas presupuestarias a la rehabilitación, mantenimiento, limpieza y acondicionamiento de sus instalaciones. Caranza, Recimil y A Magdalena son los mercados de abastos menos queridos por los representantes políticos elegidos por su propietario, el vecindario de Ferrol. Unos vecinos que sí saben que comprar en ellos es sinónimo de calidad, salud, sociabilidad, empleo y sostenibilidad. De hacer ciudad. 
 

domingo, 21 de mayo de 2017

Los tilos de la plaza de Armas

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 21 de mayo de 2017

Los tilos de la plaza de Armas se están convirtiendo en los grandes elementos transformadores de la ciudad, en su mejor baza terapéutica. Y todavía no se plantaron. Los tilos de Armas, en cuanto lleven unos años enraizados en la tierra de la Magdalena y se hayan habituado a la brisa atlántica que recorre sus calles rectas, nos regalarán sus flores aromáticas. Porque los tilos, además de ser unos árboles de porte majestuoso ampliamente utilizados para adornar paseos, avenidas y plazas, son en esencia unos árboles sedantes, calmantes, relajantes de la excitación nerviosa. Y no digamos ya la tila, esa bebida antiespasmódica que se hace con las flores del tilo en infusión de agua caliente. ¡Ay, cuanta falta hace que los representantes políticos municipales tomen infusiones de tila! ¡Y qué grandes beneficios aportarán sus aromas cuando, en medio de los rifirrafes partidistas habituales en el castillo de los pirulitos, algún bedel abra las ventanas del salón de plenos y, de forma inmediata, a los señores concejales se les insuflen grandes dosis de tranquilidad, de serenidad, se les estimule la prudencia y se les esfume la dañina y excesiva tensión nerviosa! Por eso afirmo, rotundamente, que los tilos les vendrían muy bien estos días para serenar sus ánimos, después de conocido el suspenso inapelable que todos, sin excepción, obtuvieron de la ciudadanía. El Instituto Sondaxe así lo confirmó, aportando una amplia batería de datos y calificaciones resultado de la encuesta recientemente realizada, con muestra específica para el municipio ferrolano. Repasemos. El alcalde Suárez (Ferrol en Común): 4,03, suspenso, y la peor nota de los alcaldes de las siete ciudades gallegas. Iván Rivas (BNG): 4,16, suspenso. Martina Aneiros (PP): 3,73, suspenso. Ana Rodríguez (Ciudadanos): 3,07, suspenso. Beatriz Sestayo (PSOE): 2,81, suspenso y la peor nota de los representantes socialistas gallegos. ¡Qué cartilla de notas! Todos suspensos, en caída libre, y con media legislatura por delante. El panorama pinta mal y el tiempo para que su gestión se traduzca en una nota de aprobado es cada vez menor. Para ayudarles en la repesca electoral, además de la ayuda de San Julián, será preciso agilizar los trámites para que comiencen las obras de rehabilitación de la plaza de Armas y se puedan plantar los tilos. De paso, el arquitecto Carlos Pita -autor del proyecto- además de dirigir los trabajos nos seguirá deleitando con sus pensamientos urbanísticos de cabecera, como aquellos de “la ciudad es el espacio de los pies secos” o “es muy necesario pisar tierra”. Añadiremos el de “los tilos son beneficiosos para la política municipal”. Ojalá fuera así. Sería de agradecer.

domingo, 14 de mayo de 2017

Casares y Siro, más que amigos

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 14 de mayo de 2017

En la columna Á marxe do tempo que durante tantos años mantuvo en este periódico, Carlos Casares escribió en marzo del 2000 un texto titulado Adiviñas. Contaba como una estudiante de COU ferrolana le había enviado un escrito sobre los orígenes de su nombre de pila y le hacía una descripción de sus características personales. Afirmaba que los que tenían ese nombre eran optimistas, de carácter positivo, demasiado arriesgados y un poco presuntuosos, cosas con las que Casares estaba de acuerdo. También se mostraba sorprendido porque la joven estudiante relataba que necesariamente tendría un gusto especial por las tertulias y las conversaciones con amigos, algo, por otra parte, bien conocido por todos los que seguían la trayectoria del autor ourensano.

El 6 de julio de 2016, en una terraza del Cantón, manteníamos tertulia de sobremesa un grupo de asistentes y conferenciantes del curso de Pensamiento Gurméndez que todos los veranos tiene lugar en el campus universitario. Allí estaban los filósofos Javier Gomá, Reyes Mate y Alberto Sucasas, el profesor de literatura Paz Gago, junto a Germán Castro, Siro López, Xoán Rubia y este cronista. Por alguna razón que no viene al caso, le pedí a Siro López, -el ensayista, pintor y caricaturista de Esteiro-, que nos contase alguna anécdota de su más que amigo Carlos Casares, particularmente sus aficiones e inquietudes personales. Siro le describió como un tanto “preguiceiro” para los trabajos largos, pero con enorme facilidad para la columna, como contador de historias y como tertuliano encantador y embaucador, algo que sumaba a su principal característica, su señorío. Carlos, contaba Siro, jamás permitía en su presencia una mala palabra, un gesto maleducado, una salida de tono.
 
A Siro López y Carlos Casares, además de su gusto por la comunicación breve, directa y sin rodeos -Casares a través de los artículos cortos y Siro mediante las líneas de sus caricaturas-, les unía el respeto y admiración por Ramón Piñeiro, quien fuera su maestro y con quien compartieron afinidad ideológica y política. Probablemente alguna charla en su casa les condujo al atrevimiento de publicar en 1973 la serie “Con esta lupa”, escrita por Casares e ilustrada por Siro, sobre política internacional y escrita en gallego.

Tres días después de aquella tertulia en el Cantón, el 9 de julio, la Real Academia anunciaba que en las Letras Galegas 2017 se homenajearía a Carlos Casares. Le envié a primera hora de aquella mañana un wasap a Siro comunicándoselo, a lo que contestó: “alégrome moito”. Ahora, a pocos días de la celebración, no dejo de pensar en las capacidades adivinatorias propias de los ferrolanos.
   

domingo, 7 de mayo de 2017

Sin novedad, don Wenceslao

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 7 de mayo de 2017

En 1926, quince años después de haberse despedido de su trabajo como periodista en Ferrol -donde vivió cinco años-, Wenceslao Fernández Flórez continuaba tratando de encontrar la principal característica ferrolana, su quintaesencia. Escribió un artículo titulado “Las manos” en el que definía a la ciudad departamental como la mano armada de Galicia y consideraba la exaltación como la principal característica ferrolana. Decía que la exaltación podía comprobarse a través de las “efusiones emocionales, sus devociones intensas y sus odios unánimes” y todas estas cosas hacían que los ferrolanos estuviesen inmersos en multitud de batallas, de medio Ferrol contra medio Ferrol y también de Ferrol entero contra el mundo.

Don Wenceslao se apoyaba en varios ejemplos para demostrar su teoría. Las batallas que mantenían entre sí los dos grandes hoteles, los dos principales partidos políticos y los dos barcos que hacían la carrera a La Coruña, El Marqués de Amboage y el Mosquito, abocados a una heroica e implacable batalla naval, en palabras del gran escritor coruñés. Aunque, a mi entender, donde se reflejaba mejor esta rivalidad irracional era en los dos principales cafés. Tomar café en Ferrol, escribió Fernández Flórez, era como alistarse bajo una bandera: o la de El Suizo, café pequeño, pulcro, con cierto toque de distinción, o la de El Siglo, amplio y alborotador, lleno de billares y mesas para jugar al dominó. “Si después de sorber dos días el café de El Siglo ibais a El Suizo, os miraban en aquél como a un traidor. Si abandonabais el vermú de El Suizo por el cóctel de El Siglo, os consideraban en el primero como un apóstata…”. En fin, que así era aquel Ferrol, excitable y épico, un lugar en el que las pasiones podían llegar hasta lo inconcebible, hasta lo extravagante.

No sabría decir si el diagnóstico de don Wenceslao es aplicable en su totalidad a día de hoy, transcurridos noventa años. Sí lo firmo en lo esencial y especialmente en lo que se refiere a las disputas políticas. Con una salvedad: hoy no rivalizan dos partidos políticos, sino que la batalla es de todos contra todos. Desde el teatro de operaciones de la plaza de Armas se reparte en todas direcciones el más amplio surtido de insultos e improperios. Unos hablan de infamia, otros de parálisis y otros de espectáculo vergonzoso. Unos califican a otros de mafiosos, otros no ven más que delincuentes. Unos juzgan a sus oponentes de cobardes, los otros les llaman inútiles. Y todos, sin excepción, apelan al diálogo, a la educación, a que Ferrol necesita un revulsivo y que los ferrolanos no merecen ese espectáculo lamentable… para acto seguido volver a insultar al adversario político.

domingo, 30 de abril de 2017

La vida en los Cafés

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 30 de abril de 2017

Cuando cierra sus puertas un establecimiento centenario en el centro de la ciudad o en sus barrios cierra algo más que un negocio. Ya se trate de una farmacia, un ultramarinos, una ferretería, una librería y, especialmente, un café, su cierre implica la desaparición de un trozo de la historia ciudadana, de la memoria de sus vecinos, de sus vivencias. Un café con más de un siglo de vida como era el Café Tupinamba, presenta una hoja de servicios llena de personajes y anécdotas, de gentes que quedaron para ir juntas a hacer algún recado. O de amigos que se citaron para “ocupar el ocio agradable de discutir cosas que no sirven para nada, es decir, asuntos importantes”, según la definición que hacía Carlos Casares de las charlas de café. 

En la España reciente nadie le dio la categoría de pieza de arte a los cafés históricos como Antonio Bonet Correa, quién los hizo objeto de estudio durante muchos años y sobre los que escribió nada menos que su discurso de recepción en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Bonet Correa llevó los cafés históricos a los salones académicos y los hizo entrar por la puerta grande en 1987. Años más tarde, en ediciones del 2012 y 2014, publicó en Cátedra el más amplio manual en castellano que recoge las investigaciones sobre estos espacios de sociabilidad. En uno de sus primeros párrafos dice: “El café es un lugar de reunión y de encuentro, de conversación e intercambio social. Es un espacio público y ciudadano. Ágora y plaza mayor cubierta, con un nuevo carácter cívico, en el que igual transcurren lentas las aguas de lo cotidiano que se desbordan las riadas históricas”. Definición que sin duda firmarían Gómez de la Serna: “el café nació como andén de la vida”, o el muy cafetero Josep Plá: “el hombre, además de hijo de sus obras, es un poco hijo del café de su tiempo”.

Ferrol es una ciudad de Cafés y de consumo de café. Es verdad que los cafés se instalaron un poco tarde, a mediados del siglo XIX, en el barrio de la Magdalena. En aquel momento estaban abiertas multitud de tabernas y tiendas de aguardientes, pero la afición por el “licor cerebral” llevó a la apertura del Café del Ángel en la calle Real y, sobre todo, el Café de la Iberia, en la calle Magdalena, en una casa contigua al Teatro Principal. Desde entonces los cafés ocuparon siempre un lugar destacado en las costumbres del ferrolano, ya sea como escenario de operaciones para arreglar los asuntos pendientes, escribir unas letras en un cuaderno, leer el periódico o darle un repaso en condiciones a las gentes políticas de turno. Y siempre saboreando los mejores cafés, que el cacao y la cascarilla ya la toman otros y el té es cosa de algunos ingleses que nos quisieron invadir.

domingo, 23 de abril de 2017

Pescadores de río

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 23 de abril de 2017

Esta temporada los ríos llevan poca agua, tienen pocas truchas y los visitan pocos pescadores. ¡Qué catástrofe! Las informaciones recientes hablan de que hay un treinta por ciento menos de pescadores desde que comenzó la crisis, dato que, de extrapolarse a la comarca ferrolana, supone un auténtico desastre. Al parecer no hay relevo generacional por lo que, si continúa esta tendencia, pronto asistiremos a la primera de las extinciones, la del pescador de río ferrolano.

El pescador de río ferrolano no es un pescador cualquiera. Ustedes ya son conocedores de la hipótesis que yo sostengo, fruto de intensas y sesudas averiguaciones. El pescador de río ferrolano es el más fiel heredero de la Ilustración, del saber enciclopédico y del pensamiento racionalista. Es, dicho en corto, un científico, una fuente de conocimiento que se acerca al río no para hacer deporte ni para pasear por un entorno natural, ni siquiera como un jugador dispuesto a engañar a las truchas y demostrarles su alto grado de pericia con los aparejos de pesca. El pescador de río ferrolano es, como ya demostré en esta misma columna, antes que nada un gran dibujante, analista y observador de todo lo que le rodea. En su escenario natural es capaz de identificar todas las especies de moscas, mosquitos, libélulas, polillas, mariposas y demás bichos voladores que sirven de alimento a las truchas. Posee la habilidad y los conocimientos para hacer el mejor de los análisis físico-químicos con solo saborear el agua y, ya de paso, detecta si hay trazas de pesticidas o fosfatos que impidan que los peces estén merodeando por allí. No hay otros pescadores, vengan de donde vengan, capaces de medir la altura del sol, la velocidad del viento y la probabilidad de lluvia como el pescador de río ferrolano. Y, por supuesto, ningún otro sitúa en la escena de la contienda las mejores habilidades de estrategia y táctica, tan necesarias para sortear el comportamiento huidizo de la trucha, engañarla, capturarla y, naturalmente, volver a soltarla en el río fresca y lozana. 

Esta es una gran verdad. Si pudiéramos entrevistar a las truchas de la comarca veríamos que son las que más echan de menos a los pescadores ferrolanos, aquellos con los que se encuentran a salvo porque los reconocen como amigos. Saben que son amantes de las buenas tertulias sobre la biología, la fauna, flora y el estado de los ríos. Saben que muchas mañanas de pesca las dedican a hacer dibujos y bocetos que luego transformarán en bellísimas acuarelas. Y saben, por supuesto, que los pescadores de río ferrolanos siempre prefieren una tabla de quesos a un plato de truchas. Son unos racionalistas ilustrados en vías de extinción. Una pena.

domingo, 16 de abril de 2017

No salen las cuentas

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 16 de abril de 2017

El ministro Montoro presentó los Presupuestos y se armó la marimorena. España entera se consideró agraviada porque a todos les faltan dineros. Los ayuntamientos y comunidades autónomas han puesto el grito en el cielo, algunas con especial virulencia, llamando al ministro y al presidente del gobierno mentirosos, situándolos en ese espacio recién creado de la postverdad. Hasta los independentistas catalanes, a pesar de que Rajoy les prometió cuatro mil millones adicionales, dicen que no se lo creen, que llueve sobre mojado y que solos estarían mejor. 

A nadie le salen las cuentas, excepto a Montoro, lógicamente. España cumplió objetivos en 2016 y los volverá a cumplir en 2017, aunque para ello tenga que seguir cuadrando los presupuestos a mandarriazos y, de paso, salir a dar explicaciones a los pasillos del Congreso del tipo: “es que no han leído bien las cifras; hagan el favor de leerlas bien y verán como estarán de acuerdo con ellas”. Núñez Feijoo, del partido de Montoro, ha dicho que él sí las había leído con detenimiento, que sabe diferenciar lo que se presupuesta de lo que en realidad se gasta, y que va a poner en marcha la comisión de seguimiento que en su día le puso a Zapatero para hacerle un férreo marcaje a los números y para que los gallegos nos enteremos de todo. ¡Tiembla ministro! La federación de municipios gallegos contesta en la misma línea; afirman haberse estudiado los números y presentarán una batería de medidas en su contra para tratar de corregir las diferencias de ingresos con la media de los municipios españoles. 

¿Y cómo van los cálculos en la Plaza de Armas? Sencillamente no van. A la corporación local se le acumulan los deberes de tal forma que los habilitados nacionales (interventor, secretario y tesorero) estarán al borde del ataque de nervios, como en la película de Almodóvar. No son capaces de hacer el presupuesto municipal y continúan modificando el de 2015. Tienen que ir a la repesca de las inversiones europeas por haber suspendido en primera convocatoria. Han de seguir las inversiones de la Xunta y la Diputación. Ahora tendrán que reivindicar las cuentas que Montoro dejó en barbecho para la comarca ferrolana, ya saben, mejoras del tren, contratación de las fragatas F110 y demás.

Al gobierno municipal, por lo visto, se le dan mejor las cuentas galanas basadas en cálculos alegres, lisonjeros y poco fundados, que las cuentas reales, las de ingresos y gastos, las del ayuntamiento y el resto de administraciones, cada una en su ámbito de actuación. La verdad es que son muchas y, tal vez por eso, del galimatías competencial que tenemos en nuestro país resulta el galimatías presupuestario, y así no hay forma de que les salgan las cuentas.

domingo, 9 de abril de 2017

El invernadero

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 9 de abril de 2017

Ya han pasado unos años desde que se terminara la obra, algo que se ha convertido en habitual; véase el edificio de la cuesta de Mella, lo que sucedió con el Hospicio, varios centros cívicos…Ya se hicieron distintos anuncios -con sus correspondientes desmentidos- acerca de a qué se iba a dedicar la instalación y cuando comenzaría su actividad. Quiosco, negocio hostelero, galería de arte, y alguna idea más que, afortunadamente se quedaron en meras ocurrencias. Por fin, superados los plazos y las tentativas imaginativas, las gentes políticas del castillo de los pirulitos anuncian que, definitivamente, el proyecto de pajarera se convertirá en un invernadero. ¡Menos mal! Una noticia buena, lógica, coherente y razonada que recorre la Alameda ferrolana.

El invernadero del Cantón no es el Palacio de Cristal del Retiro, ese que se había construido para cobijar una exposición de la flora tropical de Filipinas. No se asemeja, tampoco, a la estufa de Graells, bellísima instalación del Real Jardín Botánico dedicada a proteger las plantas que no resistían el clima exterior madrileño. Ni al enorme umbráculo del Parc de la Ciutadella de Barcelona, que tiene la categoría suficiente como para ser incluido en su ruta modernista. El invernadero del Cantón es más modesto, más cuquiño, más de ver las exposiciones desde fuera porque dentro no se cabe. Pero es un invernadero. O pretende serlo. Un gran escaparate desde el que ver el mundo de las plantas aromáticas, o de las camelias, o el de los frutales de la comarca. Un lugar que nos enseñe los distintos tipos de vides con los que se producen los vinos, y los cereales alimenticios, y los árboles de los que se extraían las maderas para construir los mejores navíos, o los que daban sombra en los parques y alamedas. También los que se trajeron de ultramar, o las plantas que ayudaron a generar alguno de los grandes cambios en los hábitos y costumbres sociales hace unos siglos: cacao, café, té y tabaco.

El invernadero -ya estoy impaciente por ver su primera exposición- viene a complementar la alameda dieciochesca, la primera en construirse en Galicia para procurar salud, diversión y esparcimiento a los vecinos. Junto al parque y al jardín botánico del campus de Esteiro (el tesoro desconocido), dan forma al pulmón de la ciudad, a esos espacios verdes diseñados para pasear, respirar aire limpio y charlar con los demás. El invernadero del Cantón no ha querido ser una pajarera, y en eso tuvo mucho que ver el espíritu de Julián Sánchez Bort, uno de los diseñadores de la ciudad, cuyo pequeño monumento está en el estanque a solo unos pasos de distancia. Él también estaría contento y alguna vez, estoy seguro, se asomará a ver la flora que allí se exponga. 

domingo, 2 de abril de 2017

Consejos, propuestas y directrices

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 2 de abril de 2017

El Consello Económico e Social de Galicia (CES, en adelante) es un órgano consultivo, una plataforma de diálogo y participación, en la que caben las organizaciones empresariales, sociales y ciudadanas de todo tipo. Eso nos dice su presidenta, la ferrolana Corina Porro, en la página de bienvenida. Allí fija un gran objetivo para esta institución: alcanzar grandes acuerdos que permitan encontrar salidas y proyectar un “futuro de sostenibilidade e cohesión social” (sic). Objetivo loable donde los haya, aunque por otra parte pueda leerse en cualquier declaración de instituciones, organismos y empresas de nuestra geografía. En definitiva, se trata de un Consejo que, como todos los de su mismo rango, se dedica a emitir dictámenes y directrices basadas en cuestiones generales -vagas, lugares comunes- y se concluyen propuestas poco concretas que no molestan a ninguna de las partes implicadas. 

Esto es lo que acaba de suceder con su última publicación: Informe sobre Ferrol e a súa área de influencia. La ferrolana Corina Porro, exalcaldesa de Vigo, le vino a contar al vigués Jorge Suárez, alcalde de Ferrol, todo aquello que contiene el informe y que todos los ferrolanos ya conocen, de largo. Un informe que contiene un análisis DAFO (acrónimo de Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) similar a cualquier otro informe que se precie. En sus conclusiones se citan, a modo de propuestas y directrices estratégicas (¡cuánto se abusa de este término!) todas aquellas que cada día se debaten en los cafés tomando unos guarisnais: impulsar un plan de empleo, redefinir y diversificar la política industrial, mejorar las infraestructuras, proteger y sanear la ría, aprovechar el conocimiento generado en el campus industrial, etcétera…

Pues, qué quieren que les diga… Cada vez que leo uno de estos informes que todo lo abarcan y nada concretan, valoro más el trabajo realizado por los sabios ilustrados, como Jovellanos. El asturiano Jovellanos era uno de esos adelantados a los que el Consejo de Castilla, es decir, el monarca español, le pedía que hiciera ensayos sobre diferentes problemas: agrícolas, educativos, sanitarios, de buenas costumbres. La diferencia, ¡enorme diferencia!, era que de esos ensayos salían recomendaciones claras, directas, que se ponían en práctica de forma inmediata. Hoy sería algo así como pasar de la estrategia a la táctica, a los planes de acción, para lo que se requiere, sin duda, mayor conocimiento y compromiso. Valores en los que los filósofos y políticos del siglo dieciocho superaban, con creces, a los gobernantes actuales, poco dados a eso que se conoce como analizar, gestionar y resolver los problemas inmediatos. 

domingo, 26 de marzo de 2017

¡Al tren!

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el  26 de marzo de 2017

Wenceslao Fernández Flórez, en un cuento delicioso titulado Los viajes, escribió aquello de que el tren le parecía una “invención atrasada y estúpida” a pesar de lo cual le reconocía algunas importantes ventajas. Una de ellas, innegable a su parecer, era la lentitud con que suelen circular lo que representa un gran ahorro para los viajeros. “Si el viajero no pasase esas horas de más en el tren las tendría que pasar en alguna parte: iría al café, se metería en una fonda…y todo eso cuesta dinero. Pero dentro del vagón el viajero no puede gastar un solo perro chico”. ¡Extraordinario! Pues eso deben pensar los responsables actuales de que los traslados en tren desde Ferrol a La Coruña, o por el norte hacia el Ortegal y la Mariña lucense, ocupen tanto tiempo. Así los ferrolanos no gastarán un euro de más y pasarán el día mirando el paisaje.

Las cosas han cambiado desde que el escritor y periodista coruñés hacía sus viajes a principios del siglo veinte. Bueno, han cambiado en todo menos en el tren que, aunque ya no se alimenta de carbón, sigue manteniendo la sana costumbre de entretener demasiado a sus pasajeros. La situación de atraso de los trenes ferrolanos no resiste ya los comentarios humorísticos de don Wenceslao.

En la mayor parte de Galicia se cuenta con infraestructuras de alta velocidad. Nuevos trenes en nuevas vías electrificadas permiten hacer viajes de forma rápida, ecológica y económica, de forma competitiva con el automóvil. Pero Ferrol seguirá siendo un punto negro y dispondrá de estos servicios dentro de algunos años, porque se empiezan a demandar, de manera seria, ahora. Hace una década se debería haber tenido la reunión que se tuvo esta semana pasada y firmar el acuerdo institucional, tal y como ahora se hizo. Los alcaldes de la zona junto a senadores, diputados y representantes de la Diputación, se han sumado a la Xunta de Galicia y a su Parlamento para tratar de poner fin a este atraso. Es el punto de partida para hacer estudios, análisis y algún que otro proyecto. Después todavía será preciso materializar el acuerdo político y destinar los presupuestos necesarios, licitar y ejecutar las obras, etc…El resultado será el de unos cuantos años de retraso, algo similar a lo que sucedió con la autopista.

La foto en el Concello fue excelente, aunque particularmente echase en falta algunos actores, como representantes de la Universidad, de los Ingenieros de Caminos, de los empresarios y agentes sociales y expertos en geografía humana. Los asistentes se sentaron encuadrando fotogénicamente la rosa de los vientos municipal, referencia imprescindible para no perder el norte. A ver si -por una vez- tampoco pierden el tren.

domingo, 19 de marzo de 2017

Vacío urbano para la plaza mayor

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 19 de marzo de 2017

Existen edificios que parecen mejores dibujados en papel o en la pantalla de un ordenador que construidos de verdad, con sus paredes, sus puertas, ventanas y tejados. El Ayuntamiento de Ferrol es uno de esos. Ahora que lo veo dibujado en el proyecto que ganó el concurso para arreglar la plaza de Armas pienso que, tal vez, algún arquitecto saleroso sería capaz de ferrolanizarlo, ilustrarlo un poco, y quitarle de encima ese aire imperialista y grandilocuente tan propio de una parte de la arquitectura de posguerra madrileña, del que nuestro palacio municipal no es más que una mala copia. Torrente Ballester lo inmortalizó en Dafne y ensueños, en el capítulo dedicado a la batalla de Trafalgar, de esta manera: “Pues el general Franco permitió que destruyesen aquella plaza (la de Armas), que instalasen en su costado norte uno de los edificios más horripilantes del mundo, piedra, rojo y pirulitos, y que llevasen a trasmano el obelisco del homenaje y del recuerdo”. ¡Vaya filípica de don Gonzalo! Se despachó a gusto con el castillo de los pirulitos, como también lo hicieron más tarde el escritor Luis Otaduy, el editor Francisco Porrúa y tantos ferrolanos que vieron en directo como invadía la querida plaza aquella mole en el año 1953.

El concurso -eterno, complicado y farragoso, vamos…lo normal- para el arreglo de la plaza mayor ferrolana no contemplaba la eliminación del edificio invasor ni el mantenimiento del aparcamiento subterráneo. Lo del cambio del ayuntamiento es lógico, y no crean ustedes que lo es por un motivo económico, o porque Patrimonio obligue a conservarlo. ¡Qué va! Digo que es lógico y la razón es por el tiempo que se tardaría en demoler el actual, recuperar la plaza y buscar un nuevo emplazamiento. Yo calculo que esto daría para tres o cuatro corporaciones, con sus correspondientes alcaldes, media docena de concejales de urbanismo y unos cuantos parones importantes por modificaciones del proyecto. Más o menos. Por eso, habrán pensado, mejor dejar las cosas como están y hacer una intervención baratita, como para ir tirando.

Los arquitectos autores del proyecto ganador proponen devolver a la plaza los pavimentos de tierra compactada, losas de granito y adoquines reciclados y envolverla en una arboleda de tilos. La dotarán del mobiliario e iluminación imprescindible con la finalidad de conseguir un vacío urbano, un lugar que pueda acoger conciertos, cine de verano, ferias ambulantes, procesiones, concentraciones ciudadanas y cualquier actividad similar. Eso sí, con una fuente que sirva de desagravio contra la innoble e inculta costumbre de cambiarlas de ubicación y secarlas, como le sucedió, entre otras, a la fuente del Obelisco de Churruca.
 

domingo, 12 de marzo de 2017

Oh Pepita, ninfa hermosa

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 12 de marzo de 2017

El filósofo francés Voltaire dormía sólo cuatro horas cada noche. Hay quien sostiene que consideraba el hábito de dormir una pérdida de tiempo. Ahora parece haberse descubierto la clave: Voltaire tomaba unas cuarenta tazas de café al día, era un adicto a la cafeína, cosa que se lleva mal con el sueño. Tal vez por eso de vez en cuando le salía del alma un mal genio que le llevó a dormir a la prisión de la Bastilla o a desairar en las tertulias de Le Procope a determinados literatos. Allí dijo aquello de: “El primero que comparó a la mujer con una flor fue un poeta. El segundo, un imbécil”. ¡Qué bárbaro! Seguro que los poetas románticos de principios del siglo veinte ferrolanos leyeron la diatriba de Voltaire y decidieron comparar a las Pepitas con algo más que con el gremio de la floristería.

En las canciones a las Pepitas, ya sean mazurcas, habaneras, valses o danzas, que de todo hay, los poetas comparaban a las bellas ferrolanas con, al menos, cinco extraordinarias referencias. La primera, las flores y jardines. Son canciones que cantan a: la flor perfumada, que anuncia la primavera; flor predilecta y hermosa, en el jardín del Edén; eres Pepita, cual pura rosa, eres hermosa... Una segunda, la que la compara con las hadas y divinidades: mujer hechicera, de encanto seductor; divina Pepita, de rostro encantador; eres tan vaporosa, como las hadas, y quemas con el fuego, de tus miradas…La tercera clase hace referencia a los astros y el cielo: tenéis fama mujeres, de nuestra tierra, de ser bellas y puras, cual luz de estrella; en tu faz puso el arte, todo su anhelo, sus matices la aurora, su gracia el cielo…El cuarto grupo tiene su referente en la ciudad y la mar: es ferrolana hermosa, tu pueblo mismo, un pálido reflejo, de tu beldad; sirena de los mares, que Ferrol baña, graciosa maravilla, del cielo y mar…Y la quinta, por supuesto, es la belleza y el encanto de la propia mujer, de la que se dice: goza la ferrolana, por su figura, fama de ser el tipo, de la hermosura; ella es el más fiel modelo, de la elegancia; que no hay mujer en España, ni buscada a propio intento, capaz de eclipsar a la hija, del primer Departamento. Y se la cita como: muñequita; reina de beldades; consuelo del alma; de graciosa esbeltez; zalamera con mesura, graciosa con pulcritud; mujer galana, de faz sonriente; encantadora ilusión, y un largo etcétera.

Las letras, las músicas, las rondallas y las madrinas…la noche de las Pepitas merece más atención y cuidado. Es una fiesta querida por todos, que precisa el mejor de los tratos. Algo así como ese Ferrol, Ferrol, Ferrol, donde yo aspiré, el perfume de amores, de una bella mujer…