domingo, 13 de agosto de 2017

Cafés finos

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 13 de agosto de 2017

John Adams, uno de los autores de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, vicepresidente con George Washington y presidente de 1796 a 1800, estuvo en Ferrol del 8 al 15 de diciembre de 1779. El ilustrado Adams escribió en sus diarios que le habían hospedado en la fonda de Pepota Betoneca de la calle Magdalena, lugar en el que había podido disfrutar de un excelente chocolate a la española, “que responde a la fama que tiene en el mundo entero”. Y es que Ferrol, como puerto de mar emergente y próspero, ya disponía de los mejores abastos procedentes de América a finales del siglo XVIII, aunque su puerto no estaba todavía habilitado para establecer los correos marítimos regulares. El que sí lo estaba era el puerto de La Coruña, gracias al Real Decreto de 1764 firmado por Carlos III por el que se fijaba la salida de un paquebote mensual con dirección a La Habana. A partir de esa fecha se instalaron en nuestras ciudades comerciantes vascos, catalanes y franceses, fundamentalmente, con la intención de desarrollar sus comercios, industrias y negocios bancarios. Jerónimo de Hijosa fue tal vez el más importante, el que pagó más reales en concepto de fletes entre 1775 y 1800, y quien se encargó de importar productos coloniales como cuero, tabaco, palo de campeche, hilaturas, granos y, por supuesto, cacao y café, productos todos ellos que llegaron desde La Coruña a través del cabotaje por mar y también por tierra. Ferrol se convirtió así en uno de los primeros lugares de España en disfrutar de esas infusiones calientes, bebidas exóticas no alcohólicas que no se podían cultivar en Europa y que tanto influyeron en los cambios de los hábitos alimentarios y sociales de la época. Particularmente al café se le atribuyeron extraordinarias propiedades -algo que ahora se está corroborando con estudios científicos- por parte de los médicos. El Licenciado Antonio Lavedán, en un tratado de 1796, decía sobre el café que “aprovechará mucho a los que tienen humores crasos…socorrerá a los que tienen la sangre impura, llena de humores gruesos y linfáticos…a los que padecen jaqueca, cargazón de cabeza, vértigos, modorra y letargo…y avivará los espíritus, así vitales como animales por ser una bebida anthypnótica, es decir, despertadora…”. Desde entonces la ciudad naval se convirtió en una ciudad cafetera, con abastecimiento permanente en los ultramarinos, cafés y tostadores. Y no sé a ustedes, pero a mí me ha dolido el alma ver en estas páginas, hace unos días, el camión cargado con las máquinas, molinos y enseres de la torrefacción Táboas, cafés finos, cacao y té; otro establecimiento tradicional, cafetero, que echó el cierre.

domingo, 6 de agosto de 2017

En ocasiones veo el mar

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 6 de agosto de 2017

Los ferrolanos vemos el mar, conocemos el mar, sabemos donde está el mar... sin necesidad de tener un sexto sentido. El mar de la ría de dentro de castillos y el mar de fuera. El mar de esta banda y el de la otra banda. El mar de las ensenadas. El mar de fondo y el mar de viento. Todos los mares atlánticos con sus mareas, sus corrientes y sus calmas chichas. Los ferrolanos sabemos, desde que nacemos, por qué a nuestra ciudad se le llama la Capital del Mar y, en su día, se le hacía publicidad como la Novia del Mar. Algunos, los de más edad, hemos comprendido desde niños la importancia de haber sido la ciudad elegida como Capitanía de la Zona Marítima del Cantábrico, en la que se entendía de todos los asuntos navales de la costa norte española desde Francia hasta Portugal. Y, por supuesto, desde que damos los primeros pasos alguien nos cuenta -probablemente algún familiar- que vivimos en un lugar que ha sabido construir buques de guerra como los mejores y todavía es un referente internacional en materia de construcción naval. 

Por eso cuando recibimos a visitantes les enseñamos el mar. El mar visto  desde el mar es la mejor forma de entender nuestro mundo. Pero si esto no es posible, les enseñamos el mar desde tierra, desde los dos miradores extraordinarios -aunque un tanto descuidados- con que contamos en nuestros barrios históricos. Desde el mirador de los jardines de Herrera y San Francisco contemplamos una vista inigualable de la ría, los arsenales y los astilleros. Conviene levantar la mirada y fijarse en los barcos, edificios, instalaciones y en la ría, obviando el triste panorama que tenemos alrededor. Nunca los jardines de Herrera habían presentado un aspecto tan falto de mantenimiento; tampoco fue un acierto sembrar los jardines de San Francisco de naturalezas muertas: postes, cristales, farolas industriales, pérgolas inservibles y ascensores que nunca han funcionado.

A muy poca distancia, en el muelle, tenemos el segundo mirador que permite contemplar la otra cara de la ría y el puerto, el Baluarte de San Juan. Un lugar mágico desde el que fotografiar el mar, aunque es preciso obviar también su estado lamentable. Óxido, grietas, pintadas, maleza, letreros ilegibles, arbustos y coníferas que tapan la vista…

A los ferrolanos, amantes del mar, no nos irá bien si nos olvidamos de él, si le damos la espalda al mar y a nuestra historia. Por eso merece la pena visitar (y enseñar) el Museo Naval y la Fundación Exponav. Dos museos que ponen en valor nuestro patrimonio naval y explican, en buena medida, lo que somos y cómo hemos llegado hasta aquí. Están ubicados en los edificios dieciochescos  de San Campío y Herrerías y son públicos, de todos, como el mar.


domingo, 30 de julio de 2017

La placa de la plaza de España

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 30 de julio de 2017

Finaliza el mes de julio, uno más desde el golpe de estado de 1936 que desembocó en la mal llamada Guerra Civil y la posterior dictadura franquista. Un año más desde que Pablo Greiff, relator especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, emitiera en 2011 el demoledor informe contra el Estado español por su alejamiento de las víctimas. El mundo occidental, los países con mayor nivel de desarrollo, han conocido de manos de un experto objetivo y su equipo de investigación la situación del caso español con relación al “duelo” de aquellos terribles sucesos. En el informe se explica qué es el Valle de los Caídos y cómo han ido a parar allí los restos de miles de personas sin que sus familiares lo supieran. Que en España está en vigor una Ley de Amnistía, de dudoso encaje jurídico en cualquier otra democracia avanzada. Y que todavía existen en cientos de pueblos y ciudades símbolos franquistas, al tiempo que se mantienen parte de los archivos cerrados y se oculta información. No se constituyó, como suele ser habitual, una Comisión de la Verdad, ni tampoco se incluyeron informaciones objetivas en los distintos planes de estudios. Falta por realizarse la exhumación de miles de cuerpos, la devolución de mucho patrimonio expoliado y el encuentro de demasiados casos de niños robados al nacer. De todo esto trata el informe que el Estado español, y particularmente su gobierno, ningunea.

Un julio más en el que hablar de este déficit humanitario en Ferrol tiene especial trascendencia por razones obvias. Aunque en los últimos años el debate se focalizó en un símbolo, en unas toneladas de bronce que representan a Franco montando a caballo y su retirada de la plaza de España. Este mes de julio que ahora termina, a diferencia de los anteriores, presentó dos novedades. Se debatió en el pleno municipal la propuesta para cambiar el nombre de la plaza y ponerle el nombre de la puerta de la muralla que estaba en ese lugar, cuando había muralla y no había plaza. Fue rechazada, lógicamente. Y por otra parte se escuchó la iniciativa de la congresista Díaz de fundir la estatua de Franco y con el bronce hacer una nueva escultura de desagravio a las víctimas franquistas. El recorrido de esta iniciativa se intuye corto, sin visos de prosperar.

En la plaza de España ya no está la escultura de Franco a caballo, pero sí está la placa grabada en piedra que recoge el agradecimiento de la ciudad al caudillo por la urbanización de la plaza que simbolizaba al nuevo Ferrol, con la fecha del año 1953 y siendo alcalde José Manuel Alcántara Rocafort. Allí está, justo al lado del Café Avenida, en el portal nº 28, incrustada en la pared, resistente al paso de otro mes de julio, de otro año más.


domingo, 23 de julio de 2017

El Monte de los Poetas

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 23 de julio de 2017

Ustedes no habrán leído, ni yo tampoco, el libro titulado La luz solar se perdió en la ventana de cristal. Se acaba de publicar en China y es un libro de poemas escrito por ¡un programa de Inteligencia Artificial! Así, como lo oyen. Unos astutos informáticos utilizaron el algoritmo de Microsoft Little Ice, le cargaron la memoria con las obras escritas por 500 autores en los últimos 90 años, le dieron a la tecla y de aquella máquina salieron más de 10.000 nuevos poemas. De ellos seleccionaron 139 que son los recogidos en el libro que les digo. La iniciativa, al parecer, está resultando un éxito por lo que los ingenieros de Google Brain están tratando de publicar su propio poemario y otras empresas han puesto sus ordenadores a imprimir letras para canciones de rap.

Esto, como pueden comprender, supone una amenaza terrible para Ferrol. ¿Qué será de los poetas ferrolanos? Poetas de periódicos, poetas de cafés y tabernas, poetas en prosa y en verso, poetas de las Pepitas, poetas de los navíos y la mar salada. Ferrol es tierra de poetas aunque en la ciudad se haya disimulado su presencia. No hay dedicada una Ínsua dos Poetas como en O Carballiño, ni tenemos A Casa dos Poetas como en Celanova. Tampoco un río dos poetas como el Mondego a su paso por Coimbra, ni un café de poetas; ni siquiera un jardín de los poetas ni un cementerio romántico en el que recitar poemas por las noches. Pero, aunque no sea muy conocido, sepan que en Ferrol tenemos el Monte de los Poetas.

Al Monte de los Poetas ferrolano se iba desde San Felipe, después de desembarcar de la lancha, y se subía a ese grandioso mirador cerca del Monte Laurel, junto al cabo Prioriño. Con vistas al inmenso Atlántico los poetas recordaban textos de Otero Pedrayo, Arturo Noguerol, Xaime Quintanilla y, sobre todo, Antón Vilar Ponte, a quien se le hizo un homenaje y se grabó en una roca la inscripción: “Antón Vilar Ponte, galego escrarecido”, según consta en la hemeroteca de la Real Academia Galega. El Monte de los Poetas ferrolano estaba destinado a ser una gran atracción turística que incluso iba a contar con una fuente llamada Pousadoiro, cuya agua sería un regalo exquisito para los excursionistas.

Es urgente recuperar el Monte de los Poetas y fomentar su uso por los escritores ferrolanos, antes de que los algoritmos, procesadores, microchips y demás cacharrería se pongan a fabricar en serie las letras para las canciones de tascas o de las Pepitas. La Inteligencia Artificial debe resolver problemas para los ingenieros y arquitectos o, tal vez, hacer grandes operaciones matemáticas. Si acaso calcular unos presupuestos, que esto sí le vendría bien al gobierno municipal. Pero nunca, jamás, escribir poemas. 

domingo, 16 de julio de 2017

Carpintería de ribera

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 16 de julio de 2017

El pasado miércoles, 12 de julio, fue un gran día para Galicia. El Boletín Oficial del Estado publicaba la resolución por la que se incoa procedimiento para declarar bien de interés cultural del patrimonio inmaterial las técnicas constructivas de la carpintería de ribera. A lo largo de catorce páginas la resolución fija los plazos para finalizar el expediente, establece la necesidad de realizar un censo de embarcaciones tradicionales, el inventario de las carpinterías existentes, las asociaciones culturales involucradas en la promoción de este patrimonio, y las correspondientes tutelas legales y procedimentales para que la declaración BIC llegue a buen término. El texto legal justifica la propuesta porque la carpintería de ribera “es un conjunto de conocimientos y técnicas atesoradas por generaciones que produjeron barcos y botes útiles para la vida cotidiana de sus comunidades, con una variedad y una depuración técnica que son merecedoras de respeto, elogio, conservación y salvaguarda”. 

Embarcaciones como dornas, galeones, chalanas, gamelas, lanchas, racús, traíñas, botes, bucetas, tarrafas, trincados o incluso alguno propio de las rías de Ferrol hacia el norte, como los casos del bote de la Marina, el falucho de Mugardos, barlotes de la Mariña lucense y el bote de Ribadeo. Déjenme mencionar, en este punto, que entre la abundante bibliografía, planos, dibujos y fotografías que documentan toda esta cultura tradicional, merece ser destacado, por lo que nos toca de cerca, el trabajo de los profesores Bernardo Máiz y Enrique Freire, As Embarcacións tradicionais. Do arco Ártabro a Ribadeo, una documentada investigación publicada en 2009 sobre las carpinterías y tipologías de embarcaciones recogidas desde Lorbé, en la ría de Sada, hasta Figueiras, en la ría de Ribadeo. 

Ferrol, ya lo sabemos, es la cuna de las fragatas y de la construcción naval. En su ría se asentaron, además del Real Astillero de Esteiro, muchas carpinterías de ribera industriales y artesanales. De entre estas últimas se pueden citar las de Jerónimo Vila en Mugardos; Jacobo Aguilar, Alejandro García y Manolo de Perbes, todos ellos en Maniños; Ramón de Roque en Perlío (donde después se instaló Astano); Salvador Rodríguez en Neda; o Juan Vizoso en la desembocadura del río Belelle. Son solo algunos de los muchos maestros que botaron cientos de embarcaciones después de labrar en los carballos las cuadernas, codastes, quillas, regalas, forros, y hasta los remos y palos de aparejar las velas. 

Ahora no hay ninguno. Tal vez el reconocimiento como patrimonio cultural anime a administraciones y particulares a recuperar aquello que a Álvaro Cunqueiro le parecía el oficio más bello del mundo. 

domingo, 9 de julio de 2017

Cambios domésticos

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 9 de julio de 2017

En los mentideros y tertulias ferrolanas no se habla de los grandes cambios, de los cambios rimbombantes. No existe ningún interés por el cambio de huso horario, asunto que prometen todos los partidos políticos en campaña electoral lo que garantiza que tardará mucho tiempo en hacerse. Ni por el cambio climático, y si no que alguien concrete, dice un vecino, cuánto va a subir el nivel del mar en la Malata por culpa del deshielo en la Antártida. Y es que en los Cafés ferrolanos de lo que se habla es de los cambios domésticos, los de andar por casa.

El obispo de la diócesis Mondoñedo-Ferrol salió a la palestra y anunció muchos cambios. Un nuevo organigrama de la curia diocesana y de la coordinación y animación de la acción pastoral y misionera. Cambios en los responsables de Cáritas, del Camino de Santiago, de los Inmigrantes y Refugiados, y demás. El presidente de Navantia se despachó con un nuevo organigrama, que incluye naturalmente el cambio de director para los astilleros de la ría. Se produjeron los cambios previstos en la Armada y ya tomó posesión el nuevo almirante Jefe del Arsenal, bajo la promesa de ponerse rápidamente al tanto de los asuntos pendientes. El rector de la universidad continuó anunciando cambios para el Campus Industrial de Esteiro. Nuevos estudios, nuevas cátedras, más cursos de especialización y posgrado, nuevos acuerdos con empresas y cambios en los directores de muchos de esos programas. La Autoridad Portuaria informa de los cambios que se producirán con la llegada del tren a Caneliñas (después de hacer el túnel de más de cinco kilómetros en el monte de Brión) y de los avances que se están produciendo en el puerto interior con las escalas de cruceros. Y en el Concello ¿no se produjeron cambios? Por supuesto que sí. En el Concello se producen cambios voluntarios y cambios obligatorios, como el caso de esta última remodelación del Gobierno Municipal consecuencia del rifirrafe interno de los grupos políticos que sustentan al alcalde. Los concejales, ya se ve, están acostumbrados a cambiarse competencias con gran alegría y desenfado.

Lo dicho, cambios a tutiplén. Eso sí, explicados bajo las mismas premisas: los cambios se hacen para ser más eficaces, más transparentes, para gestionar mejor los recursos públicos, dicen. El discurso podría ser el mismo en todos los casos, únicamente cambiando el organismo titular. Las fotos de los actos no, claro. Aunque bien pensado lo que tendría un valor incalculable sería la foto conjunta anunciando los cambios: rector, almirante, obispo, director del astillero, presidente del puerto y alcalde. Juntos, por ejemplo, en la Porta Nova…en la Plaza de España, quiero decir, que este nombre no se cambió. 

domingo, 2 de julio de 2017

A los torreros de faros

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 2 de julio de 2017

Estos días iluminaron la Torre de Hércules -el Faro de Hércules- con motivo del octavo aniversario de su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad. El faro de Hércules debe estar un tanto perplejo con esto de que lo iluminen a él, un instrumento eficaz que lleva dos milenios señalando la posición del Golfo Ártabro. Se sorprenderían igualmente el ingeniero militar Giannini y el ilustrado José Cornide, artífices de la remodelación e imagen actual del faro, quienes cumplieron el mandato de Carlos III en 1788. La financiación corrió a cargo del Consulado del Mar, institución dieciochesca que se benefició de la licencia para el establecimiento de los correos marítimos con Cuba y, a cambio, la corona le indicaba como contribuir al beneficio del Reino de Galicia. La Torre de Hércules es el faro más importante que tiene Galicia (y España), tierra de faros y de fareros, ayudas imprescindibles a la navegación.

Cada vez se reconoce más el valor técnico, patrimonial, científico y cultural de los faros. Se ha consolidado en la agenda de ocio la Ruta de los Faros, en tren, que va de Ferrol hasta Ribadeo. También la senda Camiño dos Faros, de Malpica a Finisterre y las visitas a faros emblemáticos en las islas atlánticas. Faros situados en puntas peligrosas como los de Punta da Barca, Punta Candieira o Punta Nariga. En cabos como los de Cabo Ortegal, Cabo Vilán, Cabo Home, Cabo Touriñán o el ferrolano Cabo Prior. Faros que nos fijan las posiciones de islas como el Monte Faro das Illas Cíes o el de Illa Pancha. El faro del fin del mundo, Finisterre, o el que separa las aguas atlánticas de las cantábricas en la Estaca de Bares.

Ferrol, que tiene como escudo una torre con un farol salvaguardada por dos cañones y dos anclas, se ha sumado al homenaje a los faros con la instalación permanente de una exposición en Herrerías. Allí se pueden ver linternas, bocinas de niebla, marcas costeras, portulanos y derroteros, maquinarias de relojería, boyas, balizas, lámparas y todo un mundo en el que se desenvolvían los torreros de faros para cumplir, decía su reglamento, la “sagrada misión de encender y vigilar la luz” que sirviera de guía a los navegantes. Se llamaron más tarde Técnicos de Señales Marítimas y ahora ya ni se sabe, porque con las nuevas tecnologías DGPS ya no se necesita que vivan o acudan a los faros, manejados desde unas pocas estaciones de control.

Ya casi no quedan fareros y los faros están vacíos. Algunos tendrán usos museísticos u hoteleros, como el de Illa Pancha, el Semáforo de Bares o el de Finisterre. Pero todos continúan emitiendo los destellos de luz sagrada que ayuda a las gentes de la mar a identificar su costa, su casa. Larga vida a los faros y a sus torreros.

domingo, 25 de junio de 2017

Indicadores urbanos

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 25 de junio de 2017

Hace demasiado calor como para que nos enfrasquemos en análisis de datos estadísticos y porcentajes. Lo entiendo. Pero no queda más remedio -ya lo siento- que echar un vistazo al Informe de Indicadores Urbanos 2017 que se acaba de publicar. La investigación está realizada por el INE y se encuadra en un estudio de rango europeo, el Urban Audit, que es algo así como la puesta en común de datos que permiten hacer una auditoría sobre la calidad de vida en las ciudades. En el caso español se tienen en cuenta las 126 ciudades de más de 50.000 habitantes y, por tanto, están las siete más pobladas de Galicia. Ferrol también…de momento.

De los indicadores más relevantes se deduce un diagnóstico claro para la ciudad departamental y su área funcional: la situación es grave. Conocida y esperada, pero grave. Ferrol presenta una tasa de actividad del 51,4%, lo que la coloca en el puesto 125 sobre 126. Esto indica, dicho con brevedad, que hay aproximadamente un empleado en activo por cada perceptor de una prestación económica (jubilación, desempleo, invalidez, viudedad, etc…) lo que es económicamente insostenible dentro de nuestro modelo de bienestar. Igualmente es la ciudad que tiene la tasa de envejecimiento más alta de todo el ranking: el 27% de todos sus habitantes tiene más de 65 años. Destaca también el bajo tamaño medio de sus hogares, el alto porcentaje de casas deshabitadas y uno de los porcentajes de desempleo más altos de Galicia.

Todos estos indicadores (hemos visto sólo una muestra) mejoran levemente si en lugar de la ciudad se comparan los datos del Área Urbana Funcional (AUF). Estadísticamente se trata de un área de 150.000 habitantes compuesta por los municipios en los que el 15% o más de su población se desplazan a la ciudad de cabecera por motivos de trabajo. En este caso son: Ares, Cabañas, Fene, Ferrol, Mugardos, Narón, Neda, San Sadurniño y Valdoviño. Habrán comprobado que con relación a la Mancomunidad aquí se incluye San Sadurniño y se excluye Cedeira, pero el resto de la metrópoli es la misma. En todo caso, de las 109 AUF analizadas, la ferrolana continúa presentando datos en la parte baja de la tabla.

Por lo demás, las proyecciones demográficas del propio INE para los próximos 15 años son negativas. En el mejor de los escenarios señalan un decrecimiento para Galicia del 8% de su población. Aplicado al AUF ferrolana supondrá una pérdida de otros 12.000 habitantes, de los que 6.000 los perderá Ferrol. El peor de los escenarios ya no se lo cuento, pero presenta una ventaja con la que algún nachiño autodestructivo seguramente estaría muy contento: Ferrol perdería tanta población que ya no aparecería en estos estudios de las ciudades más importantes de España.

domingo, 18 de junio de 2017

Día del Modernismo

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 18 de junio de 2017

El diez de junio se celebró el Día Mundial del Modernismo en ciudades tan importantes para este movimiento artístico como Riga, Nancy, Bruselas, Viena y Praga; en Portugal, Aveiro y en España, Barcelona, naturalmente. La fecha se eligió en recuerdo de Antonio Gaudí, quien falleció el diez de junio de 1926 atropellado por un tranvía. Gaudí, conviene recordarlo, fue uno de los máximos exponentes del Modernismo, ese arte pasajero que definió Bonet Correa como símbolo de una nueva forma de vivir en una sociedad más flexible y rica, más avanzada, capaz de generar grupos inconformistas, refinados y decadentes. El inconformismo de Antonio Gaudí, junto a sus rasgos personales modulados por su ferviente catolicismo, su pertenencia a órdenes masónicas y su tipo de vida de extrema austeridad, le llevó a la búsqueda de un arte inspirado en la naturaleza y una nueva forma de estilo orgánico que trasladó a la arquitectura, pero también al diseño de muebles, lámparas, vidrieras, esculturas, retablos y forjas. Buena parte de su obra, tutelada desde la cátedra universitaria que lleva su nombre, está reconocida mundialmente. Así el Parque Güell y su Palacio y Pabellones, el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, las casas Calvet, Batlló, Milá, Vicens, el Capricho de Comillas, etcétera.

Alrededor del Día Mundial del Modernismo se realizan muchas actividades complementarias como exposiciones, ferias, rutas, conferencias, publicaciones que, año tras año, ponen en valor esta corriente artística. Esto sucede en muchas partes del mundo, aunque en España, a excepción de Barcelona, no he visto en la programación nada relevante en ciudades como Salamanca, Melilla o Cartagena. En Galicia, tampoco.

Ferrol mantiene la Ruta del Modernismo y, de vez en cuando, hace alguna exposición sobre Rodolfo Ucha, aunque no se ha sumado -que yo sepa- a esta celebración. El impacto de la arquitectura de Ucha en su etapa modernista -que prácticamente coincide con su período como arquitecto municipal, de 1909 a 1936- ha sido recogido en algunas publicaciones y está citado en los catálogos del Museo del Modernismo barcelonés. La Fonda Suiza, la Pescadería, el edificio de El Correo Gallego, el Hotel Ideal, el chalet Antón, el Casino, la fachada del Jofre, la Casa Romero y algunas obras más, podrían servir de embrión para la creación de un Centro de Estudios del Modernismo a ubicar, lógicamente, en un edificio de su autoría. La arquitectura modernista ferrolana es parte sustancial de su patrimonio artístico y cultural. Tiene el valor que le otorgan los arquitectos y los expertos en arte, que es mucho. Otro tanto debería ser el valor que le otorga la ciudadanía y sus representantes. Aquí falta una pizca. 

domingo, 11 de junio de 2017

A quince kilómetros

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 11 de junio de 2017

A principios del siglo XX la distancia entre Ferrol y La Coruña era muy grande. Trasladarse de una ciudad a otra era hacer frente a un auténtico viaje, una odisea, una aventura. Así nos lo contaba Wenceslao Fernández Flórez en la etapa que vivió en Ferrol, entre 1906 y 1911 y, con frecuencia, iba a su casa coruñesa a visitar a sus familiares. Podía utilizar la diligencia de caballos que salía de la plaza de España y quedarse helado hasta el punto de no sentir sus piernas y no saber si eran suyas o de otro viajero. O intentarlo en el tren, aunque nunca se sabía ni a qué hora saldría ni cuántas paradas haría por el camino ni el tiempo que habría que esperar en el apeadero de Betanzos. Tenía además la opción del vapor, embarcando en el Marqués de Amboage o en el Mosquito, los que hacían la carrera en aquellas fechas. Aunque, en cualquiera de los casos, habría de emplear toda una jornada repleta de imprevistos y cargada de emociones.

Cincuenta y pico años más tarde, en la década de los sesenta, un maestro de la arquitectura contemporánea, Andrés Fernández Albalat, sorprendió a la comunidad científica y política con su discurso de ingreso en el Instituto José Cornide titulado “La Ciudad de las Rías”. Se trataba de un ambicioso proyecto para hacer una gran área metropolitana en el Golfo Ártabro, con un eje de vertebración que consistía en tres puentes sobre las rías de La Coruña, Ares y Ferrol. Corría el año 1968 y Albalat defendía la necesidad de organizar y planificar el territorio, el urbanismo, aprovechar el potencial de las dos ciudades y tender puentes que posibilitaran un mejor desarrollo. Era, por lo demás, lo que se estaba haciendo en otros lugares europeos y americanos, con una visión más amplia e integradora que la de aquí.

La idea del adelantado Albalat no murió. Avanzaron las infraestructuras y ahora, el ingeniero Santiago Hernández, catedrático de la USC, presenta su proyecto ERA2017, una evolución del ERA2000 que presentó al mismo tiempo que el proyecto del puente de la Constitución de Cádiz. Dos puentes: Ferrol-Mugardos y Ares-Lorbé, para conectar con la vía ártabra, ya construida, acortarían la distancia Ferrol-Coruña a 15 kilómetros. Un paseo corto que uniría ciudadanos, polígonos industriales, zonas portuarias, terminales del AVE y aeropuerto, campus universitarios, grandes áreas residenciales, complejos sanitarios…en resumen, una gran área metropolitana. El profesor Hernández afirma que el proyecto no presenta grandes retos técnicos ni de financiación, pero sí grandes dificultades políticas, de voluntad e interés por parte de la sociedad. Porque obras de esa envergadura ya se han hecho, entre ellas el puente de la Constitución de Cádiz. Y en buena hora.

domingo, 4 de junio de 2017

Autodestrucción

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 4 de junio de 2017

El proyecto Ría de Ferrol – Ciudad 2020, elaborado para conseguir dinero europeo que permita acometer proyectos de desarrollo urbano en los próximos años, aprobó en la repesca y por los pelos, pero aprobó. El documento EDUSI (Estrategias de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado) presentado conjuntamente por los ayuntamientos de Ferrol y Narón obtuvo el visto bueno y estará dotado con 10 millones de euros, aunque aspiraba a 15. De ellos, 7,5 revertirán en proyectos ferrolanos, en el supuesto de que lleguen a presentarse en tiempo y forma, a ejecutarse y obedezcan a los retos contemplados en el texto aprobado. Confiemos en que, por una vez, se presenten proyectos interesantes, se ejecuten las obras con rapidez y calidad y, de inmediato, se utilicen y no queden abandonadas durante años. 

El documento en su versión definitiva está disponible en la página web del ayuntamiento. Como sucede en este tipo de convocatorias se trata de demostrar ante las autoridades de Bruselas que la ciudad adolece de una serie de necesidades, carece de recursos para solucionarlas y solicita financiación europea. Lo habitual en estos casos. Aunque, lamentablemente, habitual ha sido también la justificación y explicación previa de cómo está la ciudad y porqué se llegó hasta aquí. En esta parte del texto se pueden leer afirmaciones como que la sostenibilidad económica, social y ambiental están en quiebra o que la comarca lleva 250 años sin generar empleo. Más adelante se dice que la culpa del espolio al que fue sometido Ferrol la tienen la Armada, los astilleros y el Puerto, a los que se suma que, reproduzco textualmente, “Ferrol cuenta en su haber con personajes relevantes en la vida política como Concepción Arenal, Pablo Iglesias o el dictador Francisco Franco. Como se puede apreciar en esta pequeña muestra, posiciones muy dispares que siguen vigentes en la ciudad en estos últimos tiempos de democracia, procurando una tensión política que se traduce en la alternancia continua entre ideologías en las corporaciones municipales”. Y todo esto deriva en crispación en la calle, debilidad congénita de las corporaciones, frustración y desidia entre los funcionarios, carencia de proyecto de ciudad, situación grave ante la que “la municipalidad no tiene ni recursos ni estabilidad suficiente para iniciar la cruzada contra las fuerzas estatales” (sic).

No sé lo que pensarán quienes hagan el seguimiento del proyecto Ría de Ferrol-Ciudad 2020. Espero que sigan obviando el victimismo, la afición a la autocrítica despiadada y el empeño autodestructivo de los responsables de esta visión apocalíptica de la ciudad. Porque Ferrol atraviesa una mala época, es verdad, pero encontrará su camino. A pesar de todo.

domingo, 28 de mayo de 2017

Mucho más que hacer la compra

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 28 de mayo de 2017

La segunda quincena de mayo se ha convertido en una fiesta internacional para la promoción de los mercados locales. La iniciativa Quiere tu mercado hace que muchos compradores, vendedores, gestores y propietarios de los mercados tradicionales (nuestras plazas de abastos) las pongan en valor. Se hacen fiestas, promociones, talleres de cocina, se decoran los puestos de los placeros y se anuncian en los periódicos. Para sensibilizar a la ciudadanía, se dice, que debe comprar en sus mercados de toda la vida. 

Es verdad que a millones de personas, la inmensa mayoría vecinos de las ciudades con mayor tradición, historia y cultura de Europa, no les hace falta esta campaña de marketing. Simplemente en sus ciudades se mantiene la costumbre -sana y sostenible- de conservar, cuidar y potenciar sus mercados tradicionales. Roma, París, Lisboa, Venecia y, en España Barcelona, son ejemplos de esto. En el caso gallego, el mercado de abastos de Compostela es un referente a nivel estatal. 

En la campaña promocional Quere o teu mercado han participado noventa plazas de abastos, sobre un total de ciento cinco que tiene registradas la Xunta de Galicia. Tiene registradas y nada más. Vivimos en una zona del mundo en la que los conflictos competenciales -léase políticos- condicionan tanto la vida de los administrados que, habitualmente, la paralizan. El caso de las plazas de abastos es sintomático. Son propiedad de los municipios y ninguna administración superior tiene datos del conjunto de su actividad. Hoy día no está consolidada la información de cuántos empleos generan, cuál es el volumen total de negocio o cuántos productos comercializan. Ni siquiera existe una publicación oficial sobre los mercados de abastos gallegos, ni sobre su valor arquitectónico, urbanístico, patrimonial y comercial. 

Si focalizamos la atención sobre las plazas de abastos ferrolanas el panorama es todavía más desolador. A Magdalena, Recimil y Caranza no han tenido suerte con un sinfín de corporaciones locales que les prometieron ayudas y cuidados. Los resultados evidencian lo contrario. Incapacidad para gestionar el derribo de las instalaciones provisionales de la Magdalena (¿qué parte de “provisional” no son capaces de entender?) para urbanizar el entorno de la plaza. Desinterés a la hora de dedicar partidas presupuestarias a la rehabilitación, mantenimiento, limpieza y acondicionamiento de sus instalaciones. Caranza, Recimil y A Magdalena son los mercados de abastos menos queridos por los representantes políticos elegidos por su propietario, el vecindario de Ferrol. Unos vecinos que sí saben que comprar en ellos es sinónimo de calidad, salud, sociabilidad, empleo y sostenibilidad. De hacer ciudad. 
 

domingo, 21 de mayo de 2017

Los tilos de la plaza de Armas

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 21 de mayo de 2017

Los tilos de la plaza de Armas se están convirtiendo en los grandes elementos transformadores de la ciudad, en su mejor baza terapéutica. Y todavía no se plantaron. Los tilos de Armas, en cuanto lleven unos años enraizados en la tierra de la Magdalena y se hayan habituado a la brisa atlántica que recorre sus calles rectas, nos regalarán sus flores aromáticas. Porque los tilos, además de ser unos árboles de porte majestuoso ampliamente utilizados para adornar paseos, avenidas y plazas, son en esencia unos árboles sedantes, calmantes, relajantes de la excitación nerviosa. Y no digamos ya la tila, esa bebida antiespasmódica que se hace con las flores del tilo en infusión de agua caliente. ¡Ay, cuanta falta hace que los representantes políticos municipales tomen infusiones de tila! ¡Y qué grandes beneficios aportarán sus aromas cuando, en medio de los rifirrafes partidistas habituales en el castillo de los pirulitos, algún bedel abra las ventanas del salón de plenos y, de forma inmediata, a los señores concejales se les insuflen grandes dosis de tranquilidad, de serenidad, se les estimule la prudencia y se les esfume la dañina y excesiva tensión nerviosa! Por eso afirmo, rotundamente, que los tilos les vendrían muy bien estos días para serenar sus ánimos, después de conocido el suspenso inapelable que todos, sin excepción, obtuvieron de la ciudadanía. El Instituto Sondaxe así lo confirmó, aportando una amplia batería de datos y calificaciones resultado de la encuesta recientemente realizada, con muestra específica para el municipio ferrolano. Repasemos. El alcalde Suárez (Ferrol en Común): 4,03, suspenso, y la peor nota de los alcaldes de las siete ciudades gallegas. Iván Rivas (BNG): 4,16, suspenso. Martina Aneiros (PP): 3,73, suspenso. Ana Rodríguez (Ciudadanos): 3,07, suspenso. Beatriz Sestayo (PSOE): 2,81, suspenso y la peor nota de los representantes socialistas gallegos. ¡Qué cartilla de notas! Todos suspensos, en caída libre, y con media legislatura por delante. El panorama pinta mal y el tiempo para que su gestión se traduzca en una nota de aprobado es cada vez menor. Para ayudarles en la repesca electoral, además de la ayuda de San Julián, será preciso agilizar los trámites para que comiencen las obras de rehabilitación de la plaza de Armas y se puedan plantar los tilos. De paso, el arquitecto Carlos Pita -autor del proyecto- además de dirigir los trabajos nos seguirá deleitando con sus pensamientos urbanísticos de cabecera, como aquellos de “la ciudad es el espacio de los pies secos” o “es muy necesario pisar tierra”. Añadiremos el de “los tilos son beneficiosos para la política municipal”. Ojalá fuera así. Sería de agradecer.

domingo, 14 de mayo de 2017

Casares y Siro, más que amigos

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 14 de mayo de 2017

En la columna Á marxe do tempo que durante tantos años mantuvo en este periódico, Carlos Casares escribió en marzo del 2000 un texto titulado Adiviñas. Contaba como una estudiante de COU ferrolana le había enviado un escrito sobre los orígenes de su nombre de pila y le hacía una descripción de sus características personales. Afirmaba que los que tenían ese nombre eran optimistas, de carácter positivo, demasiado arriesgados y un poco presuntuosos, cosas con las que Casares estaba de acuerdo. También se mostraba sorprendido porque la joven estudiante relataba que necesariamente tendría un gusto especial por las tertulias y las conversaciones con amigos, algo, por otra parte, bien conocido por todos los que seguían la trayectoria del autor ourensano.

El 6 de julio de 2016, en una terraza del Cantón, manteníamos tertulia de sobremesa un grupo de asistentes y conferenciantes del curso de Pensamiento Gurméndez que todos los veranos tiene lugar en el campus universitario. Allí estaban los filósofos Javier Gomá, Reyes Mate y Alberto Sucasas, el profesor de literatura Paz Gago, junto a Germán Castro, Siro López, Xoán Rubia y este cronista. Por alguna razón que no viene al caso, le pedí a Siro López, -el ensayista, pintor y caricaturista de Esteiro-, que nos contase alguna anécdota de su más que amigo Carlos Casares, particularmente sus aficiones e inquietudes personales. Siro le describió como un tanto “preguiceiro” para los trabajos largos, pero con enorme facilidad para la columna, como contador de historias y como tertuliano encantador y embaucador, algo que sumaba a su principal característica, su señorío. Carlos, contaba Siro, jamás permitía en su presencia una mala palabra, un gesto maleducado, una salida de tono.
 
A Siro López y Carlos Casares, además de su gusto por la comunicación breve, directa y sin rodeos -Casares a través de los artículos cortos y Siro mediante las líneas de sus caricaturas-, les unía el respeto y admiración por Ramón Piñeiro, quien fuera su maestro y con quien compartieron afinidad ideológica y política. Probablemente alguna charla en su casa les condujo al atrevimiento de publicar en 1973 la serie “Con esta lupa”, escrita por Casares e ilustrada por Siro, sobre política internacional y escrita en gallego.

Tres días después de aquella tertulia en el Cantón, el 9 de julio, la Real Academia anunciaba que en las Letras Galegas 2017 se homenajearía a Carlos Casares. Le envié a primera hora de aquella mañana un wasap a Siro comunicándoselo, a lo que contestó: “alégrome moito”. Ahora, a pocos días de la celebración, no dejo de pensar en las capacidades adivinatorias propias de los ferrolanos.
   

domingo, 7 de mayo de 2017

Sin novedad, don Wenceslao

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 7 de mayo de 2017

En 1926, quince años después de haberse despedido de su trabajo como periodista en Ferrol -donde vivió cinco años-, Wenceslao Fernández Flórez continuaba tratando de encontrar la principal característica ferrolana, su quintaesencia. Escribió un artículo titulado “Las manos” en el que definía a la ciudad departamental como la mano armada de Galicia y consideraba la exaltación como la principal característica ferrolana. Decía que la exaltación podía comprobarse a través de las “efusiones emocionales, sus devociones intensas y sus odios unánimes” y todas estas cosas hacían que los ferrolanos estuviesen inmersos en multitud de batallas, de medio Ferrol contra medio Ferrol y también de Ferrol entero contra el mundo.

Don Wenceslao se apoyaba en varios ejemplos para demostrar su teoría. Las batallas que mantenían entre sí los dos grandes hoteles, los dos principales partidos políticos y los dos barcos que hacían la carrera a La Coruña, El Marqués de Amboage y el Mosquito, abocados a una heroica e implacable batalla naval, en palabras del gran escritor coruñés. Aunque, a mi entender, donde se reflejaba mejor esta rivalidad irracional era en los dos principales cafés. Tomar café en Ferrol, escribió Fernández Flórez, era como alistarse bajo una bandera: o la de El Suizo, café pequeño, pulcro, con cierto toque de distinción, o la de El Siglo, amplio y alborotador, lleno de billares y mesas para jugar al dominó. “Si después de sorber dos días el café de El Siglo ibais a El Suizo, os miraban en aquél como a un traidor. Si abandonabais el vermú de El Suizo por el cóctel de El Siglo, os consideraban en el primero como un apóstata…”. En fin, que así era aquel Ferrol, excitable y épico, un lugar en el que las pasiones podían llegar hasta lo inconcebible, hasta lo extravagante.

No sabría decir si el diagnóstico de don Wenceslao es aplicable en su totalidad a día de hoy, transcurridos noventa años. Sí lo firmo en lo esencial y especialmente en lo que se refiere a las disputas políticas. Con una salvedad: hoy no rivalizan dos partidos políticos, sino que la batalla es de todos contra todos. Desde el teatro de operaciones de la plaza de Armas se reparte en todas direcciones el más amplio surtido de insultos e improperios. Unos hablan de infamia, otros de parálisis y otros de espectáculo vergonzoso. Unos califican a otros de mafiosos, otros no ven más que delincuentes. Unos juzgan a sus oponentes de cobardes, los otros les llaman inútiles. Y todos, sin excepción, apelan al diálogo, a la educación, a que Ferrol necesita un revulsivo y que los ferrolanos no merecen ese espectáculo lamentable… para acto seguido volver a insultar al adversario político.

domingo, 30 de abril de 2017

La vida en los Cafés

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 30 de abril de 2017

Cuando cierra sus puertas un establecimiento centenario en el centro de la ciudad o en sus barrios cierra algo más que un negocio. Ya se trate de una farmacia, un ultramarinos, una ferretería, una librería y, especialmente, un café, su cierre implica la desaparición de un trozo de la historia ciudadana, de la memoria de sus vecinos, de sus vivencias. Un café con más de un siglo de vida como era el Café Tupinamba, presenta una hoja de servicios llena de personajes y anécdotas, de gentes que quedaron para ir juntas a hacer algún recado. O de amigos que se citaron para “ocupar el ocio agradable de discutir cosas que no sirven para nada, es decir, asuntos importantes”, según la definición que hacía Carlos Casares de las charlas de café. 

En la España reciente nadie le dio la categoría de pieza de arte a los cafés históricos como Antonio Bonet Correa, quién los hizo objeto de estudio durante muchos años y sobre los que escribió nada menos que su discurso de recepción en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Bonet Correa llevó los cafés históricos a los salones académicos y los hizo entrar por la puerta grande en 1987. Años más tarde, en ediciones del 2012 y 2014, publicó en Cátedra el más amplio manual en castellano que recoge las investigaciones sobre estos espacios de sociabilidad. En uno de sus primeros párrafos dice: “El café es un lugar de reunión y de encuentro, de conversación e intercambio social. Es un espacio público y ciudadano. Ágora y plaza mayor cubierta, con un nuevo carácter cívico, en el que igual transcurren lentas las aguas de lo cotidiano que se desbordan las riadas históricas”. Definición que sin duda firmarían Gómez de la Serna: “el café nació como andén de la vida”, o el muy cafetero Josep Plá: “el hombre, además de hijo de sus obras, es un poco hijo del café de su tiempo”.

Ferrol es una ciudad de Cafés y de consumo de café. Es verdad que los cafés se instalaron un poco tarde, a mediados del siglo XIX, en el barrio de la Magdalena. En aquel momento estaban abiertas multitud de tabernas y tiendas de aguardientes, pero la afición por el “licor cerebral” llevó a la apertura del Café del Ángel en la calle Real y, sobre todo, el Café de la Iberia, en la calle Magdalena, en una casa contigua al Teatro Principal. Desde entonces los cafés ocuparon siempre un lugar destacado en las costumbres del ferrolano, ya sea como escenario de operaciones para arreglar los asuntos pendientes, escribir unas letras en un cuaderno, leer el periódico o darle un repaso en condiciones a las gentes políticas de turno. Y siempre saboreando los mejores cafés, que el cacao y la cascarilla ya la toman otros y el té es cosa de algunos ingleses que nos quisieron invadir.

domingo, 23 de abril de 2017

Pescadores de río

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 23 de abril de 2017

Esta temporada los ríos llevan poca agua, tienen pocas truchas y los visitan pocos pescadores. ¡Qué catástrofe! Las informaciones recientes hablan de que hay un treinta por ciento menos de pescadores desde que comenzó la crisis, dato que, de extrapolarse a la comarca ferrolana, supone un auténtico desastre. Al parecer no hay relevo generacional por lo que, si continúa esta tendencia, pronto asistiremos a la primera de las extinciones, la del pescador de río ferrolano.

El pescador de río ferrolano no es un pescador cualquiera. Ustedes ya son conocedores de la hipótesis que yo sostengo, fruto de intensas y sesudas averiguaciones. El pescador de río ferrolano es el más fiel heredero de la Ilustración, del saber enciclopédico y del pensamiento racionalista. Es, dicho en corto, un científico, una fuente de conocimiento que se acerca al río no para hacer deporte ni para pasear por un entorno natural, ni siquiera como un jugador dispuesto a engañar a las truchas y demostrarles su alto grado de pericia con los aparejos de pesca. El pescador de río ferrolano es, como ya demostré en esta misma columna, antes que nada un gran dibujante, analista y observador de todo lo que le rodea. En su escenario natural es capaz de identificar todas las especies de moscas, mosquitos, libélulas, polillas, mariposas y demás bichos voladores que sirven de alimento a las truchas. Posee la habilidad y los conocimientos para hacer el mejor de los análisis físico-químicos con solo saborear el agua y, ya de paso, detecta si hay trazas de pesticidas o fosfatos que impidan que los peces estén merodeando por allí. No hay otros pescadores, vengan de donde vengan, capaces de medir la altura del sol, la velocidad del viento y la probabilidad de lluvia como el pescador de río ferrolano. Y, por supuesto, ningún otro sitúa en la escena de la contienda las mejores habilidades de estrategia y táctica, tan necesarias para sortear el comportamiento huidizo de la trucha, engañarla, capturarla y, naturalmente, volver a soltarla en el río fresca y lozana. 

Esta es una gran verdad. Si pudiéramos entrevistar a las truchas de la comarca veríamos que son las que más echan de menos a los pescadores ferrolanos, aquellos con los que se encuentran a salvo porque los reconocen como amigos. Saben que son amantes de las buenas tertulias sobre la biología, la fauna, flora y el estado de los ríos. Saben que muchas mañanas de pesca las dedican a hacer dibujos y bocetos que luego transformarán en bellísimas acuarelas. Y saben, por supuesto, que los pescadores de río ferrolanos siempre prefieren una tabla de quesos a un plato de truchas. Son unos racionalistas ilustrados en vías de extinción. Una pena.

domingo, 16 de abril de 2017

No salen las cuentas

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 16 de abril de 2017

El ministro Montoro presentó los Presupuestos y se armó la marimorena. España entera se consideró agraviada porque a todos les faltan dineros. Los ayuntamientos y comunidades autónomas han puesto el grito en el cielo, algunas con especial virulencia, llamando al ministro y al presidente del gobierno mentirosos, situándolos en ese espacio recién creado de la postverdad. Hasta los independentistas catalanes, a pesar de que Rajoy les prometió cuatro mil millones adicionales, dicen que no se lo creen, que llueve sobre mojado y que solos estarían mejor. 

A nadie le salen las cuentas, excepto a Montoro, lógicamente. España cumplió objetivos en 2016 y los volverá a cumplir en 2017, aunque para ello tenga que seguir cuadrando los presupuestos a mandarriazos y, de paso, salir a dar explicaciones a los pasillos del Congreso del tipo: “es que no han leído bien las cifras; hagan el favor de leerlas bien y verán como estarán de acuerdo con ellas”. Núñez Feijoo, del partido de Montoro, ha dicho que él sí las había leído con detenimiento, que sabe diferenciar lo que se presupuesta de lo que en realidad se gasta, y que va a poner en marcha la comisión de seguimiento que en su día le puso a Zapatero para hacerle un férreo marcaje a los números y para que los gallegos nos enteremos de todo. ¡Tiembla ministro! La federación de municipios gallegos contesta en la misma línea; afirman haberse estudiado los números y presentarán una batería de medidas en su contra para tratar de corregir las diferencias de ingresos con la media de los municipios españoles. 

¿Y cómo van los cálculos en la Plaza de Armas? Sencillamente no van. A la corporación local se le acumulan los deberes de tal forma que los habilitados nacionales (interventor, secretario y tesorero) estarán al borde del ataque de nervios, como en la película de Almodóvar. No son capaces de hacer el presupuesto municipal y continúan modificando el de 2015. Tienen que ir a la repesca de las inversiones europeas por haber suspendido en primera convocatoria. Han de seguir las inversiones de la Xunta y la Diputación. Ahora tendrán que reivindicar las cuentas que Montoro dejó en barbecho para la comarca ferrolana, ya saben, mejoras del tren, contratación de las fragatas F110 y demás.

Al gobierno municipal, por lo visto, se le dan mejor las cuentas galanas basadas en cálculos alegres, lisonjeros y poco fundados, que las cuentas reales, las de ingresos y gastos, las del ayuntamiento y el resto de administraciones, cada una en su ámbito de actuación. La verdad es que son muchas y, tal vez por eso, del galimatías competencial que tenemos en nuestro país resulta el galimatías presupuestario, y así no hay forma de que les salgan las cuentas.

domingo, 9 de abril de 2017

El invernadero

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 9 de abril de 2017

Ya han pasado unos años desde que se terminara la obra, algo que se ha convertido en habitual; véase el edificio de la cuesta de Mella, lo que sucedió con el Hospicio, varios centros cívicos…Ya se hicieron distintos anuncios -con sus correspondientes desmentidos- acerca de a qué se iba a dedicar la instalación y cuando comenzaría su actividad. Quiosco, negocio hostelero, galería de arte, y alguna idea más que, afortunadamente se quedaron en meras ocurrencias. Por fin, superados los plazos y las tentativas imaginativas, las gentes políticas del castillo de los pirulitos anuncian que, definitivamente, el proyecto de pajarera se convertirá en un invernadero. ¡Menos mal! Una noticia buena, lógica, coherente y razonada que recorre la Alameda ferrolana.

El invernadero del Cantón no es el Palacio de Cristal del Retiro, ese que se había construido para cobijar una exposición de la flora tropical de Filipinas. No se asemeja, tampoco, a la estufa de Graells, bellísima instalación del Real Jardín Botánico dedicada a proteger las plantas que no resistían el clima exterior madrileño. Ni al enorme umbráculo del Parc de la Ciutadella de Barcelona, que tiene la categoría suficiente como para ser incluido en su ruta modernista. El invernadero del Cantón es más modesto, más cuquiño, más de ver las exposiciones desde fuera porque dentro no se cabe. Pero es un invernadero. O pretende serlo. Un gran escaparate desde el que ver el mundo de las plantas aromáticas, o de las camelias, o el de los frutales de la comarca. Un lugar que nos enseñe los distintos tipos de vides con los que se producen los vinos, y los cereales alimenticios, y los árboles de los que se extraían las maderas para construir los mejores navíos, o los que daban sombra en los parques y alamedas. También los que se trajeron de ultramar, o las plantas que ayudaron a generar alguno de los grandes cambios en los hábitos y costumbres sociales hace unos siglos: cacao, café, té y tabaco.

El invernadero -ya estoy impaciente por ver su primera exposición- viene a complementar la alameda dieciochesca, la primera en construirse en Galicia para procurar salud, diversión y esparcimiento a los vecinos. Junto al parque y al jardín botánico del campus de Esteiro (el tesoro desconocido), dan forma al pulmón de la ciudad, a esos espacios verdes diseñados para pasear, respirar aire limpio y charlar con los demás. El invernadero del Cantón no ha querido ser una pajarera, y en eso tuvo mucho que ver el espíritu de Julián Sánchez Bort, uno de los diseñadores de la ciudad, cuyo pequeño monumento está en el estanque a solo unos pasos de distancia. Él también estaría contento y alguna vez, estoy seguro, se asomará a ver la flora que allí se exponga. 

domingo, 2 de abril de 2017

Consejos, propuestas y directrices

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 2 de abril de 2017

El Consello Económico e Social de Galicia (CES, en adelante) es un órgano consultivo, una plataforma de diálogo y participación, en la que caben las organizaciones empresariales, sociales y ciudadanas de todo tipo. Eso nos dice su presidenta, la ferrolana Corina Porro, en la página de bienvenida. Allí fija un gran objetivo para esta institución: alcanzar grandes acuerdos que permitan encontrar salidas y proyectar un “futuro de sostenibilidade e cohesión social” (sic). Objetivo loable donde los haya, aunque por otra parte pueda leerse en cualquier declaración de instituciones, organismos y empresas de nuestra geografía. En definitiva, se trata de un Consejo que, como todos los de su mismo rango, se dedica a emitir dictámenes y directrices basadas en cuestiones generales -vagas, lugares comunes- y se concluyen propuestas poco concretas que no molestan a ninguna de las partes implicadas. 

Esto es lo que acaba de suceder con su última publicación: Informe sobre Ferrol e a súa área de influencia. La ferrolana Corina Porro, exalcaldesa de Vigo, le vino a contar al vigués Jorge Suárez, alcalde de Ferrol, todo aquello que contiene el informe y que todos los ferrolanos ya conocen, de largo. Un informe que contiene un análisis DAFO (acrónimo de Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) similar a cualquier otro informe que se precie. En sus conclusiones se citan, a modo de propuestas y directrices estratégicas (¡cuánto se abusa de este término!) todas aquellas que cada día se debaten en los cafés tomando unos guarisnais: impulsar un plan de empleo, redefinir y diversificar la política industrial, mejorar las infraestructuras, proteger y sanear la ría, aprovechar el conocimiento generado en el campus industrial, etcétera…

Pues, qué quieren que les diga… Cada vez que leo uno de estos informes que todo lo abarcan y nada concretan, valoro más el trabajo realizado por los sabios ilustrados, como Jovellanos. El asturiano Jovellanos era uno de esos adelantados a los que el Consejo de Castilla, es decir, el monarca español, le pedía que hiciera ensayos sobre diferentes problemas: agrícolas, educativos, sanitarios, de buenas costumbres. La diferencia, ¡enorme diferencia!, era que de esos ensayos salían recomendaciones claras, directas, que se ponían en práctica de forma inmediata. Hoy sería algo así como pasar de la estrategia a la táctica, a los planes de acción, para lo que se requiere, sin duda, mayor conocimiento y compromiso. Valores en los que los filósofos y políticos del siglo dieciocho superaban, con creces, a los gobernantes actuales, poco dados a eso que se conoce como analizar, gestionar y resolver los problemas inmediatos. 

domingo, 26 de marzo de 2017

¡Al tren!

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el  26 de marzo de 2017

Wenceslao Fernández Flórez, en un cuento delicioso titulado Los viajes, escribió aquello de que el tren le parecía una “invención atrasada y estúpida” a pesar de lo cual le reconocía algunas importantes ventajas. Una de ellas, innegable a su parecer, era la lentitud con que suelen circular lo que representa un gran ahorro para los viajeros. “Si el viajero no pasase esas horas de más en el tren las tendría que pasar en alguna parte: iría al café, se metería en una fonda…y todo eso cuesta dinero. Pero dentro del vagón el viajero no puede gastar un solo perro chico”. ¡Extraordinario! Pues eso deben pensar los responsables actuales de que los traslados en tren desde Ferrol a La Coruña, o por el norte hacia el Ortegal y la Mariña lucense, ocupen tanto tiempo. Así los ferrolanos no gastarán un euro de más y pasarán el día mirando el paisaje.

Las cosas han cambiado desde que el escritor y periodista coruñés hacía sus viajes a principios del siglo veinte. Bueno, han cambiado en todo menos en el tren que, aunque ya no se alimenta de carbón, sigue manteniendo la sana costumbre de entretener demasiado a sus pasajeros. La situación de atraso de los trenes ferrolanos no resiste ya los comentarios humorísticos de don Wenceslao.

En la mayor parte de Galicia se cuenta con infraestructuras de alta velocidad. Nuevos trenes en nuevas vías electrificadas permiten hacer viajes de forma rápida, ecológica y económica, de forma competitiva con el automóvil. Pero Ferrol seguirá siendo un punto negro y dispondrá de estos servicios dentro de algunos años, porque se empiezan a demandar, de manera seria, ahora. Hace una década se debería haber tenido la reunión que se tuvo esta semana pasada y firmar el acuerdo institucional, tal y como ahora se hizo. Los alcaldes de la zona junto a senadores, diputados y representantes de la Diputación, se han sumado a la Xunta de Galicia y a su Parlamento para tratar de poner fin a este atraso. Es el punto de partida para hacer estudios, análisis y algún que otro proyecto. Después todavía será preciso materializar el acuerdo político y destinar los presupuestos necesarios, licitar y ejecutar las obras, etc…El resultado será el de unos cuantos años de retraso, algo similar a lo que sucedió con la autopista.

La foto en el Concello fue excelente, aunque particularmente echase en falta algunos actores, como representantes de la Universidad, de los Ingenieros de Caminos, de los empresarios y agentes sociales y expertos en geografía humana. Los asistentes se sentaron encuadrando fotogénicamente la rosa de los vientos municipal, referencia imprescindible para no perder el norte. A ver si -por una vez- tampoco pierden el tren.

domingo, 19 de marzo de 2017

Vacío urbano para la plaza mayor

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 19 de marzo de 2017

Existen edificios que parecen mejores dibujados en papel o en la pantalla de un ordenador que construidos de verdad, con sus paredes, sus puertas, ventanas y tejados. El Ayuntamiento de Ferrol es uno de esos. Ahora que lo veo dibujado en el proyecto que ganó el concurso para arreglar la plaza de Armas pienso que, tal vez, algún arquitecto saleroso sería capaz de ferrolanizarlo, ilustrarlo un poco, y quitarle de encima ese aire imperialista y grandilocuente tan propio de una parte de la arquitectura de posguerra madrileña, del que nuestro palacio municipal no es más que una mala copia. Torrente Ballester lo inmortalizó en Dafne y ensueños, en el capítulo dedicado a la batalla de Trafalgar, de esta manera: “Pues el general Franco permitió que destruyesen aquella plaza (la de Armas), que instalasen en su costado norte uno de los edificios más horripilantes del mundo, piedra, rojo y pirulitos, y que llevasen a trasmano el obelisco del homenaje y del recuerdo”. ¡Vaya filípica de don Gonzalo! Se despachó a gusto con el castillo de los pirulitos, como también lo hicieron más tarde el escritor Luis Otaduy, el editor Francisco Porrúa y tantos ferrolanos que vieron en directo como invadía la querida plaza aquella mole en el año 1953.

El concurso -eterno, complicado y farragoso, vamos…lo normal- para el arreglo de la plaza mayor ferrolana no contemplaba la eliminación del edificio invasor ni el mantenimiento del aparcamiento subterráneo. Lo del cambio del ayuntamiento es lógico, y no crean ustedes que lo es por un motivo económico, o porque Patrimonio obligue a conservarlo. ¡Qué va! Digo que es lógico y la razón es por el tiempo que se tardaría en demoler el actual, recuperar la plaza y buscar un nuevo emplazamiento. Yo calculo que esto daría para tres o cuatro corporaciones, con sus correspondientes alcaldes, media docena de concejales de urbanismo y unos cuantos parones importantes por modificaciones del proyecto. Más o menos. Por eso, habrán pensado, mejor dejar las cosas como están y hacer una intervención baratita, como para ir tirando.

Los arquitectos autores del proyecto ganador proponen devolver a la plaza los pavimentos de tierra compactada, losas de granito y adoquines reciclados y envolverla en una arboleda de tilos. La dotarán del mobiliario e iluminación imprescindible con la finalidad de conseguir un vacío urbano, un lugar que pueda acoger conciertos, cine de verano, ferias ambulantes, procesiones, concentraciones ciudadanas y cualquier actividad similar. Eso sí, con una fuente que sirva de desagravio contra la innoble e inculta costumbre de cambiarlas de ubicación y secarlas, como le sucedió, entre otras, a la fuente del Obelisco de Churruca.
 

domingo, 12 de marzo de 2017

Oh Pepita, ninfa hermosa

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 12 de marzo de 2017

El filósofo francés Voltaire dormía sólo cuatro horas cada noche. Hay quien sostiene que consideraba el hábito de dormir una pérdida de tiempo. Ahora parece haberse descubierto la clave: Voltaire tomaba unas cuarenta tazas de café al día, era un adicto a la cafeína, cosa que se lleva mal con el sueño. Tal vez por eso de vez en cuando le salía del alma un mal genio que le llevó a dormir a la prisión de la Bastilla o a desairar en las tertulias de Le Procope a determinados literatos. Allí dijo aquello de: “El primero que comparó a la mujer con una flor fue un poeta. El segundo, un imbécil”. ¡Qué bárbaro! Seguro que los poetas románticos de principios del siglo veinte ferrolanos leyeron la diatriba de Voltaire y decidieron comparar a las Pepitas con algo más que con el gremio de la floristería.

En las canciones a las Pepitas, ya sean mazurcas, habaneras, valses o danzas, que de todo hay, los poetas comparaban a las bellas ferrolanas con, al menos, cinco extraordinarias referencias. La primera, las flores y jardines. Son canciones que cantan a: la flor perfumada, que anuncia la primavera; flor predilecta y hermosa, en el jardín del Edén; eres Pepita, cual pura rosa, eres hermosa... Una segunda, la que la compara con las hadas y divinidades: mujer hechicera, de encanto seductor; divina Pepita, de rostro encantador; eres tan vaporosa, como las hadas, y quemas con el fuego, de tus miradas…La tercera clase hace referencia a los astros y el cielo: tenéis fama mujeres, de nuestra tierra, de ser bellas y puras, cual luz de estrella; en tu faz puso el arte, todo su anhelo, sus matices la aurora, su gracia el cielo…El cuarto grupo tiene su referente en la ciudad y la mar: es ferrolana hermosa, tu pueblo mismo, un pálido reflejo, de tu beldad; sirena de los mares, que Ferrol baña, graciosa maravilla, del cielo y mar…Y la quinta, por supuesto, es la belleza y el encanto de la propia mujer, de la que se dice: goza la ferrolana, por su figura, fama de ser el tipo, de la hermosura; ella es el más fiel modelo, de la elegancia; que no hay mujer en España, ni buscada a propio intento, capaz de eclipsar a la hija, del primer Departamento. Y se la cita como: muñequita; reina de beldades; consuelo del alma; de graciosa esbeltez; zalamera con mesura, graciosa con pulcritud; mujer galana, de faz sonriente; encantadora ilusión, y un largo etcétera.

Las letras, las músicas, las rondallas y las madrinas…la noche de las Pepitas merece más atención y cuidado. Es una fiesta querida por todos, que precisa el mejor de los tratos. Algo así como ese Ferrol, Ferrol, Ferrol, donde yo aspiré, el perfume de amores, de una bella mujer…  

martes, 7 de marzo de 2017

Afán de igualdad y felicidad


Suele decirse que las tertulias se establecieron en los espacios privados de la aristocracia aunque pronto ocuparon otros lugares como las librerías y farmacias. A partir de la segunda mitad del siglo XVIII también los cafés y paseos; más tarde los círculos, clubes, gabinetes de lectura y salones contiguos a los teatros. 

En cualquier caso, la tertulia de café debe situarse muy por encima de la de la casa burguesa y la del salón aristocrático. Nos dice Andreas Gelz que “el café condensa en un espacio reducido muchas de las cualidades mencionadas en otros lugares urbanos en cuanto a la pluralidad de los grupos sociales allí reunidos y sus principales actividades: juego, conversación y lectura de periódicos”.

Los periódicos se presentaron como nuevos actores que dialogaban entre sí y con el público. El Censor, El Pensador, El Apologista Universal o La Pensadora Gaditana, por citar algunos, desempeñaron en sus etapas iniciales una ingente labor de traslado a los lectores de opiniones sobre cuestiones sociales, reflexiones sobre comportamientos públicos, consultas sobre normas educativas, valores y reglas morales. 

De La Pensadora Gaditana, periódico del que hasta hace bien poco desconocía su valor, dispongo de un ejemplar en mi biblioteca:
La Pensadora Gaditana, por Doña Beatriz Cienfuegos
Tomo II. Con licencia del Real y Supremo Consejo de Castilla
En Cádiz en la Imprenta de Don Manuel Ximenez Carreño
Calle Ancha. Año de 1786

Es un tomo que contiene los pensamientos y cartas desde el XIV hasta el XXVI, ordenados -dice la pensadora- “…según mi fantasía me proponga, tanto he de publicar sin sujetarme a orden alguno. Saldrán los discursos según se me ocurran, y mis lectores los recibirán de buena fe como se los ofrezca, sin censurarme la variación de ideas; pues discurriendo con libertad serán más tolerables mis producciones”.

De este modo, y con periodicidad semanal, publicaba un pensamiento o carta, en formato que ocupaba dos pliegos. Siempre, dice doña Beatriz, con el “ánimo de que los dos pliegos se ocupen en noticias útiles y gustosas que estén a la moda, pues aún en el escribir parece necesario seguirla, y esto de los papeles periódicos se halla ahora en su máxima exaltación (…) porque como esta especie de papeles se leen brevemente y se entretienen aquel día con su asunto las tertulias, y visitas, VM (se dirige al Señor Público) insensiblemente carga con la obra sin que le llegue a espantar su tamaño”.

A lo largo de sus cartas y pensamientos se respira un espíritu crítico, valiente, innovador. Los temas tratados no lo son únicamente porque obedezcan a preceptos que ocupen las páginas de otros periódicos, sino que tienen un trasfondo social y reformador que pretende generar una nueva opinión pública. El abuso de la ociosidad arriesgada, la vida desordenada, los males del juego, la falta de inclinación hacia la instrucción, el desprecio hacia las ciencias, las artes y los idiomas extranjeros, el abandono del aprendizaje de la historia, el respeto hacia la institución de la amistad, la búsqueda de la igualdad y la felicidad social, y un largo etcétera, conforman el temario atrevido y un tanto revolucionario de este periódico. Puede verse su finalidad en un párrafo del pensamiento XVII, “Sobre la sociedad”, en el que dice la pensadora Beatriz Cienfuegos que hay que avanzar hacia una
“sociedad bien entendida, en la que los racionales deben ser útiles a los amigos en los favores, en los consejos, en las instrucciones…; en el trato agradable y en todo aquello que puede conspirar a su contento; para esto es necesario ser instruido, bien criado, discreto en su trato, comedido en las disputas y desapasionado de su parecer…”

La lectura de periódicos como La Pensadora Gaditana, escrito por una mujer que transmitía sus opiniones en pie de igualdad con los demás periódicos escritos por hombres, junto a las tertulias y conversaciones mantenidas en los cafés, forman parte principal del cambio extraordinario que llevó a la quiebra el modo de pensar rígido y lineal del Antiguo Régimen. Por primera vez, tanto los autores que argumentaron sus textos desde su atalaya moral, los periódicos, -en los que volcaban las lecturas de los filósofos franceses y los empiristas ingleses-, como los lectores, otorgaron un nuevo valor al individuo, al ciudadano, en el juicio sobre el estado de la sociedad y su papel protagonista en su devenir. Los ciudadanos abrazaron la idea de la igualdad esencial en el trato y la libertad en el intercambio de ideas, sin censores eclesiásticos defensores de la reverencia dogmática, la tradición del silencio y los libros sagrados como única fuente de conocimiento.

Pero algo se torció en aquella idea de España. Un par de siglos más tarde -y varias guerras y regímenes totalitarios en medio- la seguimos buscando…

domingo, 5 de marzo de 2017

Gastar más para vender más

Gentes de trato
Publicado en La Voz de Galicia, edición A Coruña, el 5 de marzo de 2017

El ciclo económico cambió y, con él, el consumo de los hogares. Vemos datos positivos especialmente desde 2013. Continúa cerca del aprobado, aún habiendo “pinchado” en lo que llevamos de 2017, el índice de Confianza de los Consumidores, uno de los predictores barajados por las grandes cadenas tanto de Distribución como de Retail a la hora de hacer sus planes comerciales. Los Centros Comerciales han visto con optimismo un crecimiento en el tráfico de consumidores y en el tamaño medio de compra, aunque no son los únicos canales de venta a los que les ha ido razonablemente bien el año 2016. La venta on line sigue creciendo a dos dígitos y el comercio de proximidad, una vez tocado fondo en plena crisis, se prepara nuevamente para unos años moderadamente buenos. En resumen, asistiremos a una nueva batalla por captar ventas (más consumidores que hagan una compra mayor) en la que todos los jugadores involucrados van a tener que invertir mucho más dinero para poder vender. Tendrán que hacer más descuentos, más promociones, más días o semanas de precios especiales y dar, al mismo tiempo, mejores condiciones de pago y financiación. 

Los comercios de proximidad han presentado recientemente sus credenciales a través de un plan muy ambicioso que cuenta con el respaldo de la mayoría de la clase política municipal. Apuestan por un consumo sostenible y social, por fomentar las redes comerciales en espacios abiertos, por un modelo de ciudad que permita comprar sin utilizar el coche, sin contaminar, sin salir del centro y los ensanches. Por su parte, los centros comerciales incrementarán su oferta complementaria de ocio y restauración, así como con una política más agresiva en precios y la ampliación en su portafolio de productos locales. En medio, seguirá creciendo la venta a través de internet y el comercio colaborativo. El escenario se ha vuelto más complejo, más caro para los vendedores y más favorable para los compradores. 

El guardián de la Ilustración

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 5 de marzo de 2017

Por estas tierras tuvo un impacto extraordinario el espíritu de la Ilustración. Es verdad que el caso ferrolano supuso un reto especial, como fue construir una nueva ciudad a partir de una pequeñísima villa. El barrio de la Magdalena fue diseñado ex novo justo al lado del Arsenal, que a su vez se construyó en la ría que reunía las mejores condiciones de abrigo y navegabilidad para la Armada Real. Pero igualmente la impronta del siglo dieciocho fue notable en la ciudad de la Universidad centenaria, Santiago de Compostela. Y a Santiago quiero llevarles, a una institución creada por Carlos III en 1784, la Real Sociedad Económica de Amigos del País.

Al entrar en la Económica (así la llaman) se traslada uno dos siglos y pico en el tiempo. Los muebles nobles, voluminosos y serios, ocupan la estancia principal simétricamente colocados encima de grandes alfombras tejidas en la Real Fábrica de Tapices. En los respaldos de las sillas puede verse tallados el compás y la escuadra, símbolos masónicos. Una pared guarda en hilera los retratos al óleo de algunos de sus directores, entre los que destacan las figuras del presidente Montero Ríos y del geógrafo Domingo Fontán. Enfrente, entre cuadros de otros prohombres, ocupa un lugar especial el del ferrolano Manuel Fernández Varela, canónico que fuera Comisario General de Cruzada. Al fondo de la sala, en lugar preminente, preside el retrato de Carlos III. Ni que decir tiene que en todas las estancias de la Económica se respira cultura, conocimiento. Libros, cuadros, vidrieras, legajos…se conservan impecablemente, si bien muchas de sus piezas fueron cedidas a la Universidad para su restauración y conservación.

Este patrimonio está bajo la custodia de su secretario general, un ferrolano al que, como a tantos, le ha tocado vivir fuera de puertas. Fernando Barros es profesor de Economía, secretario de la Cámara de Comercio y hombre vinculado a la cultura y la vida social, empresarial y universitaria compostelana. “Creo firmemente en la importancia de la sociedad civil, por encima de los movimientos políticos”, es una de las frases que más le gusta decir. Cuando tiene ocasión, no se despacha escribiendo sobre la arquitectura neoclásica, ni sobre el gran impulso dado a la ciencia o la industria. Lo hace explicando que el verdadero aporte del Siglo de las Luces fueron los principios y valores del empirismo, el criticismo, el deseo de conocimiento, el reformismo, la búsqueda del progreso y la felicidad, la igualdad, la libertad y la moral laica. Y déjenme que les diga, nadie mejor que un ferrolano ilustrado como Fernando Barros para custodiar estos principios -tan necesarios- en los tiempos actuales.

domingo, 26 de febrero de 2017

Contaminación de las gentes políticas

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el  26 de febrero de 2017

Cuando nadie hablaba de ecología porque no estaba de moda y, tal vez, el concepto no estaba del todo formado, surgieron adelantados los textos de Miguel Delibes. El gran periodista y escritor vallisoletano alertaba en la España preconstitucional de 1975: “esto de la contaminación -que los españoles asumimos con humor y cierta dosis de reticencia- es no sólo un hecho, sino un hecho muy grave, tal vez el más grave con que hoy se enfrenta la humanidad”. El maestro Delibes, preciso y pulcro en la utilización del castellano como pocos, dedicó su discurso de entrada en la Real Academia Española a explicar cuál era su sentido del progreso y cómo un comportamiento progresista pasaba por “establecer las relaciones hombre-naturaleza en un plano de concordia”. Déjenme que insista, don Miguel escribía esto en 1975.

La Ría de Ferrol está contaminada. Muy contaminada. El Club de Prensa en su última Conversa no Parador, echó mano de la sabiduría de Victoriano Urgorri, catedrático de Biología Marina de la Universidad de Santiago y director de la Estación de Biología Marina de la Graña. El profesor Urgorri (quiere que se le llame Vituco) es, además, ferrolano de la Cabana y experimentado submarinista. Yo me atrevería a decir, después de escucharle, que Vituco Urgorri es el científico que mejor conoce la ría de Ferrol, en superficie y en profundidad, desde los análisis biológicos y desde las inmersiones en todos sus recovecos. Su conocimiento le permite emitir un dictamen sin titubear: la ría, este maravilloso valle inundado por el mar, está atiborrada de metales pesados y contaminantes orgánicos. La contaminación industrial llenó los fondos marinos de lodos cargados con cobre, mercurio y plomo. Los vertidos de la ciudad aportan diariamente ingentes cantidades de aguas fecales y materia orgánica. De las escorrentías bajan nitratos y fosfatos de los labradíos. Y a todo ello hay que sumarle los obstáculos físicos como espigones, rellenos y diques, barreras que cambiaron la configuración de las corrientes e impiden que las aguas entren francas. El panorama es desolador, dice el biólogo-submarinista: “lo que se ve en el fondo es inconcebible”. 

Oiga, profesor, ¿y es factible pensar que estos tóxicos, si son consumidos a través de alguna vieira o choco, puedan afectar especialmente a las gentes de la política? La pregunta la hizo un sabio tertuliano con aire retórico. La respuesta, afirmativa, es la única que puede explicar cómo todos los gobiernos municipales, sin excepción, han permitido y permiten la transformación de un tesoro natural en un lodazal contaminado. ¡Qué bueno sería que, al menos alguno de ellos, se asomara a las páginas de Delibes!

domingo, 19 de febrero de 2017

La cuna de las fragatas

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 19 de febrero de 2017

En el programa de fiestas de 1961 se reproduce un artículo titulado Memorias de El Ferrol, escrito por Álvaro Cunqueiro originalmente para la revista Bazán. Cunqueiro define allí a Ferrol como un navío de la Ilustración anclado en un paisaje romántico y antiguo. En otra parte, el escritor mindoniense criado en los paisajes agrarios y forestales de la diócesis, declara su admiración por la destreza de construir barcos. Lo dice así: “Entre los más altos oficios humanos está el de constructor de naves, ya carpintero de ribera el que las construye, ya ingeniero naval”. Y en esto, ya se sabe, Ferrol desempeña un magisterio antiguo, sabio, que alcanza posición de excelencia en la construcción de fragatas.

La fragata, puede leerse en los cuadernos al pie de sus maquetas en el Museo Naval, es un buque de guerra que se desarrolla en los siglos XVII y XVIII. Similar al navío, pero más raso y fino, dotado de una sola batería corrida con entre 40–60 cañones, y arbolado con tres palos. Era un tipo de buque ágil, rápido, adecuado a labores de exploración, descubierta, vigilancia o estafeta. Un perfecto escolta, también para flotas mercantes en tiempos de paz. La Armada española no tenía fragatas y en sus arsenales y astilleros no se conocía la técnica necesaria para su construcción. ¿Qué hacer? Lo habitual en esos casos. Espiar y copiar. En 1748, en una misión del más puro espionaje industrial y militar –“de amplios vuelos, dicen las crónicas”-, se envió a Jorge Juan a Inglaterra con dos objetivos. El primero, aprender y conocer a fondo la técnica inglesa utilizada en sus mejores buques, y el segundo, contratar a técnicos competentes para “implantarlos” en nuestros astilleros. Dicho y hecho. En 1750 ya se contaba en Ferrol con los planos necesarios y formaban parte de la nómina del astillero los señores Richard Rooth, constructor, Thomas Hewer, ayudante y James Turner, ayudante, los primeros de una larga serie de profesionales que se asentarían más adelante.

La historia, a partir de aquí, es conocida. En 1792 la flota contaba con 50 fragatas de un total de 280 buques. Los siglos siguientes vieron como en Esteiro se construían fragatas de hélice, fragatas blindadas y, en el siglo XX, las fragatas lanzamisiles. Cinco del tipo F70 – Baleares, en los años 70; 6 del tipo F80 – Santa María, en los 80; y cinco F100 – Álvaro de Bazán, a principios del siglo XXI. Ahora se está desarrollando la nueva clase F110. Se construirá una nueva escuadrilla en Ferrol, la cuna de las fragatas, y se construirá bien. Para eso se jugó el tipo Jorge Juan, en su día, haciéndose pasar por vendedor de libros. ¡Qué gran historia si cayese en las manos del mago ilustrado Álvaro Cunqueiro!

lunes, 13 de febrero de 2017

De la transparencia al diálogo

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 12 de febrero de 2017

Las administraciones públicas han vuelto a suspender en transparencia. Se mire por donde se mire, sean los resultados de las auditoras y organizaciones internacionales o sea la valoración de los ciudadanos a través del índice de Confianza Ciudadana, las notas no alcanzan el aprobado. Hay una única excepción, la Monarquía, pero los ayuntamientos, partidos políticos, Congreso y Senado, ministerios, parlamentos autonómicos, y demás órganos de representación, son percibidos -y valorados- como instituciones que han progresado, que cada vez comparten más información y de mejor calidad, pero que todavía es insuficiente y no llega a alcanzar los estándares europeos.

El cambio, es preciso reconocerlo, se está produciendo desde la aprobación de la Ley de Transparencia y la puesta en marcha de los portales web sobre los que puso su empeño la vicepresidenta todoterreno Sáenz de Santamaría. Unas herramientas imperfectas, mejorables, poco amigables para los usuarios y con contenidos un tanto raquíticos, que tratan de dar respuesta a una demanda ciudadana y una obligación política. Los representantes públicos, ya se sabe, deben “decir lo que hacen y hacer lo que dicen” en todo momento, con rigor y seriedad.

Los tiempos actuales exigen dar más pasos. La transparencia, junto a las mejores prácticas en comunicación y participación ciudadana, no son ya un objetivo a alcanzar. Forman parte de la propia praxis y tienen que utilizarse y desarrollarse mucho más. Ahora se necesita poner en práctica una nueva técnica, desconocida por las gentes de la política: el diálogo. El diálogo entre adversarios, el diálogo que permita entablar negociaciones y llegar a acuerdos, el diálogo bidireccional, aquel basado en la escucha, en la búsqueda de consensos. Torrente Ballester lo explicaba así: “La política no es arte de rigidez, sino de flexibilidad. El tira y afloja, el doy para que des, el retrocedo dos para ganar uno, han constituido siempre los supuestos elementales de su táctica…”.

La obligación de dialogar de una forma eficiente y productiva cogió con el pie cambiado a toda la clase política española, incluidas las formaciones autocalificadas como de nueva política. Las urnas les complicaron la vida. Ya no vale la repetición de los argumentos -cada vez con un tono de voz más alto- para convencer a los demás. Ya no vale dirigirse a la ciudadanía a través de un plasma, ni poner el programa político como condición sine qua non, ni fijar posiciones con la premisa de que se van a hacer sí o sí.

A la corporación ferrolana se le atragantó el diálogo desde el primer día, hasta el punto de que han recurrido a los tribunales de justicia para que les ilumine y enseñe el camino a seguir. Veremos.

domingo, 5 de febrero de 2017

La moda vendrá de Esteiro

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 5 de febrero de 2017

Ya no vendrá de París, ni de Milán. La moda se creará en Esteiro y de allí se exportará al mundo. Atentos al nuevo centro creativo que acaba de nacer en el Campus Industrial de la Universidad de A Coruña. Fue un lunes de enero, un día que los matemáticos habían pronosticado como el día más triste del año y, con esa predicción, inundaron las redes sociales. En Ferrol se equivocaron, aunque esto es lo normal, ¡a ver quién acierta algo en nuestra ciudad! El caso es que el rector Julio Abalde y la vicerrectora Araceli Torres, se encargaron de chafarle el día a los agoreros y lo convirtieron en uno de los más importantes y prometedores de los últimos años. La Universidad continúa su trayectoria de contribuir a hacer ciudad, a generar talento, a mejorar la condición ciudadana. Ahora lo hace a través de la ampliación de nuevos grados y másteres, en las especialidades de moda, videojuegos, diseño e informática industrial, siendo, a mi juicio, de especial relevancia el Grado en Gestión Industrial en Moda.

Los futuros estudios en Moda abarcarán todas las facetas de la industria: diseño, producción, comercialización, distribución, aprovisionamiento, sostenibilidad económica y ambiental, reputación y responsabilidad social. Y, es de esperar, que lo hagan para todos sus componentes: textil, calzado, complementos, joyería y demás. Es decir, para el conjunto de uno de los sectores más importantes de la economía española (7.854 empresas del sector textil) y especialmente relevante en Galicia, que cuenta con más de 800 empresas textiles, con unas ventas de más de 1.400 millones de euros, siendo la quinta región de España que más invierte en prendas de vestir.

La expectativa es positiva para el sector. Se estiman crecimientos del 10% para los próximos cinco años, incluidas las exportaciones, en las que las industrias gallegas crecen más del doble que las del resto de España, según el Foro Económico de Galicia. Vendemos más y pronto, con los nuevos titulados de Esteiro, venderemos mejor. 

Pero la oportunidad puede ser todavía mayor. Sólo es necesario que las administraciones trabajen conjuntamente para generar sinergias alrededor de esta especialización. Congresos, intercambios, prácticas en empresas, seminarios residenciales, desfiles, exposiciones y todo un amplio abanico de negocios que orbitan alrededor del mundo de la moda; fotografía, audiovisual y escaparatismo, por citar algunas. Y es que ya lo dijo el padre Benito Feijoo, el fraile ilustrado del siglo XVIII, en un ensayo magistral: “…antes el gusto mandaba en la moda, ahora la moda manda en el gusto…aunque aumente infinito el gasto”. La moda dicta los looks que vestiremos. Esteiro tendrá la última palabra.

domingo, 29 de enero de 2017

Hasta la médula

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el  29 de enero de 2017

Algunos intelectuales españoles defienden la tesis de que la corrupción forma parte de nuestro ADN. Lo expresan con el argumento -ya un poco manido- de que aquí se desarrolló, como en ningún otro lugar, el género de la picaresca. Hemos dado al mundo las figuras más ilustres en las artes de la picardía, la pillería, la trapacería, el engaño y el timo. No hay remedio: España es un país corrupto y los españoles unos campeones en el arte de practicar o permitir la corrupción. 

El informe presentado el pasado miércoles por la oenegé Transparencia Internacional parece respaldar esta teoría. España alcanzó su peor resultado histórico en el Índice de Percepción de la Corrupción 2016, situándose en el puesto 41 de la tabla, compartiendo puntuación con Brunei y Costa Rica. Con relación al área europea, nuestro país está un poco mejor que Italia, Grecia y la República Checa, mucho peor que Francia, Reino Unido o Alemania, y a años luz de los países nórdicos: Dinamarca, Finlandia, Suecia y Noruega, por citar los casos más señalados. Lo dicho, suspenso rotundo emitido por la ciudadanía que señala, además, algunas de las razones más importantes para tener tan negativa percepción. Ahí van unas pocas: la justicia está politizada y muchos casos quedan impunes; no existe protección para los denunciantes y por eso no afloran más casos sobradamente conocidos; los políticos no quieren reducir los aforamientos, por algo será; la Ley de Transparencia no se cumple en su totalidad; el nepotismo y el enchufismo siguen siendo práctica común y alcanzan órganos relevantes de las administraciones públicas; se siguen concediendo indultos a condenados por corrupción; o la legislación vigente condena con la misma pena de un año de prisión al que robó un litro de gasolina que al directivo que se llevó ilegalmente varios millones de euros de una entidad financiera pública. 

No me deslizaré en esta crónica por todos los vericuetos derivados de este monumental problema. La gran torpeza con que la clase política, en general, ha tratado este mal endémico -aunque, según dicen, no es todavía sistémico- es manifiesta. Y no algo propio de estos años de crisis, ni desde el restablecimiento de la democracia. La corrupción estaba generalizada durante la dictadura franquista (estraperlos, comisionistas, enchufismo…) y más atrás. Pero en los tiempos actuales presenta un matiz distinto debido a la facilidad con que se transmite la información. Visto lo cual me atrevo a aventurar que, en el momento en que se apruebe una ley de protección a los denunciantes será imprescindible reforzar las plantillas de jueces, fiscales, policías y funcionarios de prisiones. No les faltará trabajo en los próximos años.

lunes, 23 de enero de 2017

Más colaboración, más ahorro

Gentes de trato
Publicado en La Voz de Galicia, págs. A fondo, el 23 de enero de 2017

Los cambios normativos modificaron sustancialmente el comportamiento de compra en los períodos de rebajas. En la mayoría de las cadenas comerciales no es fácil saber cuándo comienzan y cuándo terminan. Las promociones se suceden prácticamente todo el año, y se solapan los productos rebajados con la presentación de los de nueva temporada. A todo esto, se suma la compra realizada en plataformas de comercio electrónico, lo que en muchos productos supone un ahorro considerable aun sumándole los gastos logísticos. Y eso no es todo. Junto a esas plataformas conviven otras (o una parte de ellas) que fomentan el comercio colaborativo. A través de cualquier buscador podemos interactuar con páginas que favorecen los préstamos, el alquiler, los intercambios e incluso las donaciones. Cambio de tiempo por tiempo, intercambio de habilidades (te arreglo unos enchufes y tú me arreglas la terraza), trueque de objetos (te cambio la raqueta de tenis por una de pádel), compras agregadas a través de grupos de redes sociales e incluso tiendas físicas en las que te puedes llevar algunos libros gratis con la condición de que en otro momento hagas tú la donación. Las posibilidades son infinitas, pero todas tienen un denominador común: se basan en una relación de confianza, se realizan de persona a persona (P2P), se buscan ahorros en euros y, también, se le ahorra al planeta el consumo de recursos naturales y energía.

Cultural y socialmente se está produciendo un auténtico cambio de paradigma. Comenzamos a sustituir la economía del consumir por la economía del compartir, en una cifra que rozará el 25% del total de transacciones anuales según estimación de Forbes. 

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia observa el fenómeno como altamente ventajoso, precisamente porque se aumenta la competencia y se aprovecha la vida útil de los bienes de consumo. Sin olvidar el ahorro en el bolsillo de los consumidores.

domingo, 22 de enero de 2017

Aire limpio

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 22 de enero de 2017

Que Galicia es el lugar donde da la vuelta el aire es algo conocido, al menos por los gallegos. Gonzalo Torrente Ballester ya tituló así, Donde da la vuelta el aire, la segunda parte de Los gozos y las sombras, aunque para no dar pistas del lugar en el que se produce este fantástico fenómeno inventó un pueblo en el que transcurría la acción: Pueblanueva del Conde. Así era don Gonzalo de imaginativo. Ahora que avanzaron los estudios de física y meteorología una barbaridad, ya sabemos con exactitud dónde da la vuelta el aire gallego y español, el aire del mundo: en Estaca de Bares. ¡Dónde iba a ser! El cabo Estaca de Bares, tierras de Mañón y el Ortegal, es el lugar situado más al norte de España. Se ve en los mapas, pero aún mejor, se ve en el cartel que hay en la entrada del pueblo: “está usted en el pueblo más septentrional de España”. Allí se produce la magia de la transformación de las aguas del océano atlántico en las del mar cantábrico, un poco más tranquilas, eso sí. Y allí también las boyas registran cada año las olas más grandes jamás vistas desde tierra, de más de veinte metros de altura entre valle y cresta. Como ven, en Estaca de Bares se dan todas las condiciones para que el aire pueda dar la vuelta y así lo hace, rolando de suroeste a nordeste y generando una corriente saludable que mantiene el aire de Galicia siempre limpio.

La Organización Mundial de la Salud acaba de publicar el resultado de una investigación hecha por la Universidad de Bath (Reino Unido) en la que confirma lo que ya sabíamos. Junto a zonas de Escocia, Irlanda y los Países Nórdicos, los gallegos somos los europeos que respiramos un aire más limpio, menos contaminado. Hay otras áreas del Cantábrico y los Pirineos donde también tienen un aire libre de contaminación, pero en ningún lugar se alcanza la pureza de Noia, villa que citan como ejemplo de pureza en el aire.

Pero no debemos cantar victoria. Hay algunos focos contaminantes que emiten un porcentaje mayor que el que nos correspondería por población. Se dice que Galicia genera el 15% de contaminación atmosférica cuando en población somos sólo el 5%. Y eso lo explican las emisiones de la refinería de Repsol en Arteixo, las centrales eléctricas de As Pontes y Meirama, y otras de menor tamaño, en lo que afecta al Golfo Ártabro y las comarcas del noroeste. Hay grandes industrias en Lugo y Pontevedra, igualmente nocivas, a las que se suman las emisiones del tráfico y la quema de combustibles en los hogares. En cualquier caso, disfrutamos de una calidad de aire excelente. A ver si inspirándolo profundamente nos hace caer en la cuenta de la necesidad de que las aguas de las rías (léase la de Ferrol) estén igual de limpias.

domingo, 15 de enero de 2017

En el mapa

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 15 de enero de 2017

El asunto de si Ferrol está en el mapa o no ya es motivo de debate. Los científicos -cartógrafos y geógrafos- dicen que sí, y por eso lo pintan en las cartas náuticas. No tienen ustedes más que darse una vuelta por el Museo Naval para comprobar que en la posición 43 grados y pico norte, y 8 grados y pico oeste, está señalado Ferrol. Y no vayan ustedes a pensar que esto es cosa de las cartas actuales. Ferrol está en cartas muy pero que muy antiguas, cartas inglesas de la época en la que estaban con tantas ansias de conquistarnos. Sin embargo, los escritores y poetas ferrolanos ya no tienen tan claro el lugar que ocupa su ciudad. Santi Santos (Los Limones) canta aquello de que vive en un lugar “donde se acaba el mar”, mientras que Ramón Loureiro (escritor y periodista) se reafirma en su idea de que es el lugar “donde Europa comienza”. En fin, Ferrol está, de cualquier manera, pero está.

¿Y está mejor ahora que hace un año? Bueno, esto es motivo de otra trifulca dialéctica. De momento sabemos que como ciudadanos del mundo estamos mejor. Sin duda. El escenario descrito por las organizaciones internacionales, especialmente para las culturas occidentales, es el mejor de la historia. Nunca como ahora los seres humanos vivieron tantos años; hay menos mortalidad infantil, más alfabetización y acceso a las escuelas, mayores cotas de libertad, mayor igualdad de género y mayor renta disponible por habitante. Todo esto se traduce en que en más países se ha implantado un sistema democrático, que hay más médicos y maestros por habitante, mejor acceso al agua potable y menos muertes por actos violentos como guerras y terrorismo, a pesar de que todavía hay trabajo que hacer para que estas muertes no se produzcan.

Por el contrario, si hacemos foco en la vida local, comprobamos que los grandes problemas de la ciudad siguen siendo los mismos, lo que evolutivamente supone un retroceso o, cuanto menos, un estancamiento. Sigue sin resolverse la contaminación de la ría, el desempleo, la crisis demográfica, los mercados de abastos y el comercio local, la supuesta peatonalización, la recuperación de los barrios históricos de Ferrol Vello y A Magdalena, la candidatura a Patrimonio Mundial, el convenio con Defensa, la utilización del recinto ferial, las comunicaciones ferroviarias y un largo etcétera.

Es verdad que, como consecuencia de los grandes avances en el acceso a la información, las personas -ferrolanos incluidos- nos hemos vuelto más críticos, menos tolerantes, más exigentes y nos cargamos de un cierto grado de insatisfacción que nos mantiene más despiertos, más curiosos. En esto jugamos con ventaja. A los ferrolanos a críticos -especialmente para destruir nuestra esencia- no nos gana nadie.

domingo, 8 de enero de 2017

Sargadelos

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 8 de enero de 2017

Hace más de doscientos años que Antonio Raimundo Ibáñez, ilustrado asturiano, dio comienzo a sus actividades comerciales en Ribadeo. Primero creando la Real Compañía Marítima, para intercambiar mercancías con Cádiz y otras zonas de España. Y, más tarde, creando en Cervo una potente siderurgia, el embrión de lo que actualmente entendemos como la fábrica de Sargadelos. Aquella primera factoría tuvo en Ferrol a uno de sus principales clientes según se desprende de la lectura de su historia: “los primeros lingotes de hierro colado se envían a Ferrol en septiembre de 1794 para lastre de los buques de la Armada. Los siguientes se destinarán al moldeo de municiones, actividad a la que la fábrica se dedicará durante los catorce años siguientes”. Ya en el comienzo del siglo XIX esta industria se transformó en una fábrica de loza, actividad que sigue en activo después de múltiples transformaciones. La fábrica de Cervo de Sargadelos es, hoy en día, un referente industrial y comercial de gran valor que lucha por superar un concurso de acreedores y un endeudamiento que puso en jaque su continuidad. Junto al Castro en Sada, constituyen el núcleo del negocio de la cerámica y sustentan otras actividades como la editorial, los museos, el apoyo a la cultura, etc…Caso aparte es el Instituto Galego de Información, en Santiago, inversión realizada en su momento para editar el periódico Galicia que nunca llegó a ver la luz. Esta inversión no productiva, muerta antes de nacer, generó uno de los mayores problemas de endeudamiento y descapitalización de las actividades industrial y comercial que abocó al grupo a una dramática situación. Esperemos que, una vez superado el concurso, Sargadelos vuelva a obtener beneficios.

La tienda de Ferrol echa el cierre. La marca Sargadelos cuenta con una red de tiendas franquiciadas que desempeñan un importante papel en las ciudades más importantes de Galicia y España. La ferrolana, franquiciada por Boston Internacional S.A., hizo público un comunicado explicando los motivos del cierre; alguno de ellos, de una seria y preocupante gravedad. Se cita: incumplimiento de descuentos pactados, competencia desleal, limitación de algunos canales de venta, supresión de operaciones especiales y falta de suministro. La nota indica además que el apoyo a la actividad cultural es exclusiva de la tienda y que los propietarios de la marca no ayudan a sufragar sus costes. En su conjunto esta versión pinta un escenario muy negativo, jurídicamente complejo y comercialmente difícil de digerir.

Sargadelos tiene que continuar presente en Ferrol. Ojalá sea de la mano de los mismos empleados que han contribuido a conseguir que sea algo más que una marca de cerámica. Lo merecen.