domingo, 29 de octubre de 2017

El bosque ideal

De guarisnais
Publicado en La Voz de Galicia, edición Ferrol, el 29 de octubre de 2017

En el parque de Castrelos de Vigo hay dos eucaliptos enormes. En una placa se lee que fueron plantados con las semillas que trajo de Australia fray Rosendo Salvado allá por 1850. Hay otros dos ejemplares en Tuy, lugar de nacimiento de este misionero benedictino. También se le atribuye un inmenso eucalipto de la alameda de Santiago al que dan vueltas las parejas de enamorados. No sabemos si darían para tanto las semillas australianas pero sí que los eucaliptos llevan entre nosotros más de ciento cincuenta años. 

El benedictino Rosendo Salvado jamás hubiera imaginado que los eucaliptos (y las acacias mimosas que también trajo en su equipaje) llegarían a ocupar los cientos de miles de hectáreas que ahora ocupan en Galicia. A mediados del siglo XIX y principios del XX, de los bosques gallegos (las carballeiras) salían robles para la construcción naval, las traviesas de las vías del tren, fábricas de muebles y todo tipo de usos industriales. Nuestros paisajes se dibujaron cada vez con menos robles, castaños, nogales, hayas y cerezos, y en su lugar se plantaron eucaliptos, acacias y pinos. Esta tendencia continúa.

Fray Rosendo Salvado no le prendió fuego al monte, la cola del huracán Ophelia tampoco y el fiscal nos dice que no ve por ninguna parte la trama de terrorismo incendiario a la que apuntan los políticos de la Xunta. En los días siguientes a las olas de incendios surgen hipótesis y causas probables por todas partes, que más tarde quedan sustanciadas en lo de siempre: quemas imprudentes, venganzas, vecinos de la zona ya conocidos por todos. “Ahora que Fulano morreu xa sabemos que o ano que ven non arderá o monte”, se dijo en el entierro de un vecino muy popular.

Los ingenieros y biólogos están de acuerdo en que el bosque ideal es aquel que tiene valor. Para las industrias del papel las extensiones de eucaliptos de su propiedad no arderán porque tienen valor y están cuidadas. Para los ganaderos de la Serra da Capelada sus pinares tienen mucho valor porque alimentan y dan cobijo a sus caballos. Los olivares en Quiroga para los aceiteros y los soutos de castañas en el macizo central ourensano son otros ejemplos. El bosque ideal es el que aprovecha a sus propietarios. En Galicia eso se traducía en maderas de calidad, leña, nueces, castañas, setas, cerezas y aceitunas.

Al bosque ideal de O Courel le cantaba Uxío Novoneyra; doña Emilia Pardo Bazán a las fragas de Catasós en Los pazos de Ulloa. César Antonio Molina a las fragas do Eume y Wenceslao Fernández Flórez a la fraga de Cecebre en El bosque animado. Cada uno de nosotros tenemos un bosque ideal como los de los Ancares, el Xurés o la Ribeira Sacra. Pero es muy probable que nadie esté pensando en un eucaliptal. 

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